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Independencia y socialismo - Iñaki Gil de San Vicente - enero de 1994 - Charla-debate sobre las relaciones entre independencia nacional, socialismo y comunismo

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Mensaje por lolagallego Sáb Abr 24, 2021 10:21 pm


Independencia y socialismo

Iñaki Gil de San Vicente
- enero de 1994

Charla-debate sobre las relaciones entre independencia nacional, socialismo y comunismo. se presenta cual se repartió pero con un muy breve añadido que, por deficiencias del momento de su impresión, no pudo aparecer por escrito.

▬ 2 mensajes


Las quince tesis que siguen van en directo a una reflexión que aún está muy poco desarrollada en el MLNV: las relaciones prácticas y teóricas del independentismo con el socialismo. Hasta ahora, el grueso, casi la totalidad de nuestros esquemas se limitaban a dar vueltas alrededor del manido asunto de “socialismo y cuestión nacional”. Hace veinte años, o algo menos, era un tema candente y decisivo. Ahora se está volviendo decisivo y candente ofrecer a Hegoalde, y casi ya a Euskal Herria entera, una profundización concreta y directa.

Todas las fuerzas políticas del Pacto y el Estado español con todos sus ingentes medios, militan activamente contra el independentismo y contra el socialismo, y no digamos nada cuando se trata de unirlos a ambos. No podemos seguir repitiendo los debates de otrora aunque aparentemente sean actuales. Hoy es ya más actual la discusión del independentismo, por sus repercusiones inmediatas y directas en todos los aspectos, y para comprobarlo sólo basta leer la prensa cada vez que aparece una tímida alusión regionalista al Derecho a la Autodeterminación, y consiguientemente a la opción independentista, que la discusión sobre una “cuestión nacional” ya obvia incluso para los más acérrimos españolistas. Es más, hoy hablar de “cuestión nacional” es hablar de necesidad de la independencia y de socialismo como únicos garantes de la supervivencia vasca.

Proponemos quince tesis de introducción a un debate que debe profundizarse mucho más:

1).- Desde que la V Asamblea de ETA oficializara y diese por definitivo el proceso de simbiosis de la reivindicación nacional vasca con el socialismo, cicatrizando así una vieja disputa muy dolorosa y negativa, desde entonces dos generaciones de abertzales hemos comprendido y defendido esa simbiosis como elemental. La hemos asumido como algo básico que, junto a la re-euskadunización y a la reunificación nacional vasca, constituye la espina dorsal de nuestro ideario.

Sin embargo, la evolución de los acontecimientos nacionales e internacionales, del mismo sistema llamado socialista que en aquél momento se presentaba para la mayoría de progresistas como el “verdadero socialismo”, por no hablar de las transformaciones del capitalismo, nos obligan a profundizar y enriquecer aquella aportación sustancial.

2).- Hemos de ser conscientes de que una de las peculiaridades o auto-exigencia del socialismo tal cual lo entendieron y desarrollaron los clásicos, era la de la permanente crítica y autocrítica. El socialismo es dialéctico en su misma finalidad revolucionaria, es decir, es crítico con todo lo existente; en todo ve y analiza sus contradicciones, su nacimiento, expansión, caducidad y muerte. Y es crítico consigo mismo al precio que sea, asumiendo las consecuencias de la autocritica sincera y constructiva.

En este sentido, la historia global del MLNV y en concreto de ETA ha sido y es una aplicación permanente de esa naturaleza radicalmente crítica y autocrítica. Esa ha sido y es una entre varias de las razones fundamentales de que, tras un tercio de siglo, el Estado español no haya logrado derrotar al MLNV. En la medida en que sigamos practicando esa sana y vigorizante costumbre, en esa medida tendremos asegurado parte del futuro. Pero en la medida en que caigamos en la pereza cómoda, en el dogmatismo doctrinario y en el miedo a la verdad, empezaremos a retroceder y, de inmediato, a perder.

3).- ¿Qué se entendía generalmente por socialismo a finales de los sesenta en Hegoalde?, o más concretamente, dadas las condiciones de dictadura, de silencio impuesto ¿qué se podía entender por socialismo?. Incluso más, dado el contexto internacional del momento ¿cuales eran las referencias teóricas y políticas accesibles?. Nunca debemos descontextualizar la historia y las decisiones tomadas dentro de unos márgenes muy precisos. Cuando se dice que el socialismo que influyó en ETA desde su origen fue un socialismo llamado “tercermundista” debido a las experiencias de liberación nacional del momento, se está simplificando un contexto muy complejo y se está llevando el agua del debate a los sumideros del reformismo pasivo.

En las condiciones objetivas y subjetivas de los ‘6O era anormal que ETA bebiese teóricamente del fresco manantial argelino, cubano, vietnamita, etc, antes que de los dogmas sacrosantos de los manuales de la Academia de Ciencias de la URSS. Era anormal porque prácticamente la totalidad del socialismo del momento o estaba adscrito al modelo de la URSS o al socialdemócratas. Todavía, a mitad de los ‘6O, la crítica maoista a la URSS no había llegado a Hegoalde con suficiente fuerza. Y las tesis trotskistas eran minoritarias en Europa ¿y qué decir de las consejistas, bordiguistas, pannekoistas, luxemburguistas, y un largo etc.?. Lo dominante era el llamado “marximo soviético”. En Hegoalde, la intelectualidad del momento, parte de la cual cobra hoy del ministerio español de represión antivasca, era fanáticamente pro-soviética y apenas socialdemócrata.

Precisamente aquí radica uno de los méritos esenciales de ETA en el momento: la mezcla de intuición, precaución e inquietud teórica en justas dosis como para evitar que, desde sus inicios, ETA y lo que luego sería el MLNV naciera con el bautismo artificial e importado del ritual “marxista-leninista”. Apenas nos hemos detenido a pensar las repercusiones actuales de esa especie de “instinto” que, en contra de toda lógica del momento, optó por las líneas más “pobres” en lo teórico y carentes del prestigio y prepotencia del “comunismo moscovita”.

4).- Las hemos definido como líneas, mejor decir prácticas revolucionarias, “pobres” porque comparadas con las toneladas de papel impreso provenientes de la URSS, eran ciertamente muy limitadas. Incluso un Che Guevara, comprendido y apreciado en su inmensa riqueza teórica por muy pocos, pasaba entonces como un simple guerrillero. Pero esa “pobreza” sólo existe en la medida en que se admite el dogma, la pasividad, la fraseología y la reverencia. Cuando se pasa a los hechos, a la acción de morir y matar, a la lucha revolucionaria, la pobreza se derrite como sebo o tocino al fuego, apareciendo una impresionante capacidad de conocimiento de las contradicciones estructurales, históricas y antagónicas.

El denigrado “socialismo tercermundista” de ETA, que nunca se casó con el reformismo práctico aunque teñido de grandilocuencia de los “marxistas-leninistas” del momento, expresaba en el contexto y la coyuntura de la Euskadi sur de entonces, la capacidad para aprehender la esencia del conflicto. Todos, absolutamente todos los diversos intentos posteriores de etiquetar, de definir con “ismos” importados y externos, la estrategia y táctica de ETA, su praxis, han fracasado.

5).- Desde luego que entre ese impresionante caudal de militantes y langutzailes que entraba, colaboraban, se acercaban y ayudaban en la medida de sus fuerzas, muchas veces con más voluntad que acierto, pero al menos ayudaban, desde luego que en esa vorágine coexistieron posturas individuales diferentes. Según las circunstancias y respondiendo a las sucesivas interpretaciones de y sobre los cambios sociales que se estaban dando en Hegoalde, esas posturas individuales tendían a confluir, centralizarse y organizarse de modo que dentro del llamado complejo-ETA crecía una tensión que daba pasa a una escisión.

Era inevitable que ocurriese así y que, de todas todas, cada escisión plantearse una redefinición del socialismo en base a un “ismo” nuevo importado de experiencias exteriores. Podemos pues hablar de una especie de debate permanente sobre el socialismo dentro de la historia del complejo-ETA. Un debate entre dos bloques, uno de los cuales se afirmaba y reafirmaba en la necesidad de no hipotecar ni etiquetar el socialismo por el que se luchaba a esquemas externos -felipes, maoistas, trotskistas, peceístas españoles, eurocomunistas vascos y socialdemócratas de izquierda de EE, consejistas de Laia-ez, maoistas de Laia-bai, marxistas-leninistas-abertzales de Hasi- y el otro, el opuesto en cada debate escisionista, defensor del “ismo” de turno, y que pretendía superar a la escisión precedente.

6).- Esta experiencia histórica se confirma con la sencilla constatación de que no existe ningún documento de ETA en el que oficial y taxativamente se autoproclame “marxista-leninista”. A la juventud militante actual eso le puede parecer una cosa secundaria. A quienes vivimos -y gozamos- intensamente en varios de aquellos momentos, nos parece además de un logro político impresionante, también una conquista teórica fundamental para mirar el presente y el futuro con optimismo. Dicho en otros términos: ¿qué clase de socialismo defendía ETA y por extensión el MLNV que fue capaz de no asumir como el resto de organizaciones, a excepción de las trotskistas y consejistas, el modelo hoy rotundamente fracasado?. ¿acaso la capacidad de no hipotecar el modelo socialista con regímenes hundidos, esa permanente resistencia en defensa de un socialismo propio, no es en sí una garantía cara al futuro?.
   
 
 



Última edición por lolagallego el Sáb Abr 24, 2021 10:41 pm, editado 1 vez
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Mensaje por lolagallego Sáb Abr 24, 2021 10:29 pm


De nuevo tenemos que contextualizar aquellos debates y conocer las enormes presiones ambientales, políticos, psicológicas e incluso de modas radicaloides del momento, para darnos cuenta de la enorme distancia que separaba a ETA del resto de organizaciones que se identificaban con “ismos” externos. Precisamente, excepción en contados momentos de diversas prácticas armadas diferentes, y visto la evolución en perspectiva larga, han sido quienes han roto los tópicos y dogmas, quienes no han reducido su ideal emancipador a las pequeñas cabezas de jíbaros dogmáticos, quienes a la postre, con todas sus deficiencias y lagunas necesarias inherentes a la práctica, han desarrollado y construido un Movimiento de Liberación Nacional.

Se puede decir que ETA tuvo el mérito de hacer un concepto de socialismo a la vez general y particular. General para no tener que aceptar los dogmas existentes en su momento, para no tener que definirse sobre cuestiones secundarias y accesorias que más adelante tendrían efectos desastrosos en todos los sentidos. Particular, o mejor decir concreto, muy concreto, al ser un socialismo esencialmente basado en el antagonismo y en el choque irreconciliable con la opresión, con el Estado, con la tiranía. Por eso, las reivindicaciones estratégicas de Independencia, Socialismo, Re-euskaldunización y Reunificación Nacional Vasca, así como la asunción práctica y teórica de la lucha armada y de la interrelación de todos los métodos de lucha, chocaban directamente con la demagogia dogmática, reformista o infantilmente ultraizquierdistas de los oficialmente autodefinidos “socialistas”, “marxistas”, “marxistas-leninistas”, etc., de la época.

ETA tuvo el mérito histórico de saber aplicar correctamente la dialéctica materialista a su práctica revolucionaria de liberación nacional, comprendiendo el carácter y contenido concreto del socialismo en su irreconcialibilidad con el Estado opresor y, a la vez, no hipotecando su acción con proclamas y frases grandilocuentes, de manual o de santoral, que no conducían a nada, como se ha demostrado con el tiempo.

7).- Puestas así las cosas, la pregunta es obligada ¿pero esa especie de instinto, nos libra de errores y de la necesidad de adecuar nuestro socialismo?. Dicho de otro modo, ¿acaso nosotros no hemos sido dañados por la crisis mortal que ha destruido el “edificio socialista”?. Sería estúpido y contrarrevolucionario sostener que estamos limpios de polvo y paja, y que no hemos sufrido las consecuencias de esa muerte. No tenemos ningún reparo en afirmar que también el MLNV ha sido afectado y que también nosotros tenemos que aprender, y que nosotros y nosotras también tenemos que profundizar en las causas porque, querámoslo o no, el hundimiento de la URSS y la crisis del socialismo llamado soviético ha afectado a muchos militantes de edad, militantes formados individualmente en aquellos principios y aquél modelo aunque el MLNV en cuanto tal no lo fuera oficialmente. Eso es así.

Pero el problema es más profundo. Al abrigo del caos, el capitalismo ha lanzado una ofensiva total contra el socialismo en su conjunto y específicamente contra el fundamento emancipador y revolucionario en su esencia pura. Además de los cientos y miles de viejos luchadores antifranquistas que tuvieron a la URSS como único modelo, y como esperanza materializada. Además de los cientos de militantes abertzales que se formaron en y con los textos y manuales; además de todo ello, una franja considerable de la juventud trabajadora está siendo machacada sin piedad, asfixiada en el derrotismo e individualismo pasota mediante el “ejemplo” de la crisis de los países del Este. Pero, siendo más profundos aún, hay otra razón de peso cualitativo.

8.).- Nos enfrentamos a un ataque sistemático contra los fundamentos históricos de la libertad humana, de la mejora cualitativa de las condiciones de vida y disfrute, de la restauración de unas relaciones integradas con la Naturaleza, de los valores humanistas que han iluminado las ansias de liberación. En Hegoalde, semejante contraofensiva se concreta en la desnacionalización vasca y en la imposición de un sistema bárbaro, brutal e injusto. Tal ataque se camufla tras la polvareda del hundimiento del “socialismo real” y parte del supuesto, falso e indemostrable, de que ya no es posible ni deseable cualquier otro intento de construcción socialista.

Nosotros no podemos enfrentarnos a la contraofensiva con los viejos esquemas, que encima nunca asumimos global y oficialmente. Debemos reivindicar antes que nada nuestro doble mérito de haber sabido mantener un principio socialista autóctono, por calificarlo de alguna forma, y de no haber sufrido un fuerte desgaste interno con la crisis del “socialismo real”, aceptando sí que ciertas franjas nuestras se identificaron con aquél modelo. Recordar ambas cosas es importante para poder desarrollar luego un enriquecimiento y actualización del socialismo que queremos y deseamos para Euskal Herria.

9).- Dicho eso, con nuestras razones por delante, tenemos que indicar dos cosas: una, que no existe futuro al margen del socialismo y dos, que ese socialismo no puede ser el mismo que se oficializó en la URSS. De hecho, ambos puntos son uno en sí mismo pues el llamado “socialismo real” nos conduciría al desastre y, por otra parte, nunca tendríamos una independencia verdadera si dependiésemos económicamente del Estado y de la clase dominante que nos han dominado con anterioridad. Se trata por consiguiente de, en cierta forma, cosechar ahora los frutos sembrados durante tantos años de defensa de una originalidad innegable en el modelo socialista de ETA y del MLNV.

Pero tenemos que reconocer que por imperativos prácticos, amén de por deficiencias teóricas y debilidades conceptuales, nunca o apenas hemos profundizado con un poco de rigor en el modelo de socialismo que propugnamos. Bien es cierto que seguimos la tradición y el principio metodológico de los clásicos de no hacer utopías futuristas. En los clásicos marxistas no encontraremos modelos prefijados, acabados y sellados, como en el socialismo utópico, el anarquismo, etc. Sin embargo, aunque debemos mantener ese principio metodológico y teórico muy acertado sí debemos decir cómo no queremos que sea el socialismo independentista; debemos decir que sabemos los errores que no tenemos que cometer, aunque justo empezamos a saber las cosas que sí tenemos que lograr.

Los puntos que siguen están planteados un poco al margen del proceso político real, es decir, de las fases del Proceso Negociador. Son por tanto principios teórico-estratégicos que debemos popularizar de inmediato a la vez que insertarlos en las dinámicas políticas concretas del Proceso. Hacemos esta advertencia por la misma composición de esta charla.

1O).- Nuestro socialismo, ante que nada, ha de romper con la dominación patriarcal, con el imperio del macho, del marido y del monarca. Esta ruptura, que debe prolongarse y profundizarse durante varias generaciones, es una prioridad estratégica, de largo alcance, tan importante como el control obrero, la superación procesual de la propiedad privada burguesa, la socialización de las fuerzas productivas, la nacionalización y control popular de la banca y los resortes financieros, la destrucción del ejército burgués y la creación de un sistema de defensa basado en el pueblo en armas, voluntario e integrador de todos los métodos de resistencia, etc.

Nuestro socialismo ha de basarse en la construcción consciente de otra forma de especie humana, de otro cuerpo, de otra sensibilidad, amor y placer. No debe ser sólo un socialismo que luche contra la explotación asalariada sino también que defienda otro concepto de trabajo y, por tanto, de relaciones humanas, de afectividades e interioridades. Un socialismo que mantenga la visión del trabajo como algo forzoso, duro, alienante y no enriquecedor será un socialismo incapaz de construir dimensiones omnilaterales y polícromas de creatividad humana. Y en ese camino, la superación del patriarcalismo es imprescindible.

11).- Nuestro socialismo no puede tampoco quedar ceñido al poder de una burocracia parasitaria, que enquistada y protegida en y por los aparatos de Estado, partido único, sindicato obligado, asociaciones forzosas de vecinos, juventud y mujeres, entidades controladoras de artistas, científicos y deportistas, prensa sumisa y monocolor, etc., una burocracia, decíamos, acorazada detrás de esos poderes injustos, dicte y ordene todos los aspectos de la vida, colectiva e individual. Del mismo modo que reivindicamos una nueva vivencialidad psicofísica, intersexual y superadora de los roles y géneros, también, a la fuerza por cuanto van unidos, reivindicamos formas asamblearias, consejistas, horizontalistas de intervención popular y obrera.

El modelo de partido único es dañino. Ninguna sociedad puede pretender abrirse a una explosión de creatividad, que es una de las características del socialismo, si está encorsetada por las estrechas mentes de los burócratas enmohecidos. Ningún proceso emancipador, que a la fuerza ha de afrontar toda serie de boicots, cercos, sabotajes y agresiones que no tienen porqué ser pública e inmediatamente militares y guerreras, sino que pueden empezar siendo económicas, políticas, culturales, sanitarias y alimenticias, tecnológicas, etc., puede resistir largo tiempo si no está dirigido conscientemente por el pueblo. Este punto es tan básico como el anterior porque atañe a algo que se olvida casi siempre que se habla de socialismo: mucho más importantes que la estructura política, siéndolo mucho, es la voluntad, la consciencia, la decisión, el llamado factor subjetivo de las masas que se dirigen así mismas porque dentro suyo están las estructuras auto-organizadas.

12).- No menos importante en nuestro socialismo es la generalización de una forma cualitativamente superior de relaciones con la Naturaleza, con el ecosistema y hábitat nuestro y mundial. El desarrollismo capitalista, el consumismo ciego e irracional, la destrucción de energías y materias finitas e irrecuperables, etc., son hipotecas, cadenas que nos atarán más temprano que tarde a nuevas formas de explotación y por ende suprimirán nuestra independencia nacional. La ecología no es una moda, es una exigencia ético-política. No es un truco capitalista para vender más contaminando en el Tercer Mundo o regiones lejanas, es un sabio ahorro de bienes cada vez más escasos y quebrantados. La ecología no es un somnífero para yuppis atormentados por su mala conciencia sino una práctica colectiva de reunificación de la especie humana con la naturaleza.

Pero la generalización social de modos de vida, de ahorro y reciclaje, de consumo racional e integrado, de descontaminación y de proyectos a medio y largo plazo, semejante tarea esencial a nuestro socialismo, no puede existir si no existe un debate colectivo sobre el criterio de necesidad, de cualidad de vida, de sentido de existencia, de interiorización de las consecuencias acumulativas y sinérgicas en un futuro de nuestros más nimios y en apariencia superficiales vicios consumistas. Todo ello nos remite otra vez a los dos puntos precedentes. Y es que el socialismo es la consciencia llevada a la acción, o no es nada, excepto dogmas y palabras huecas.

13).- Por último, nuestro socialismo no puede darse dentro de los estrechos y castradores tópicos eurocéntricos. O somos internacionalistas a la vez que independentistas, o nada. Así se sencillo. No existe posibilidad alguna de crear una isla de la justicia e igualdad en medio de un océano de opresión e injusticia. Duraríamos muy poco si no estuviéramos dentro de un proceso más generalizado de emancipación. Pero ello nos exige superar nuestros racismos eurocéntricos, nuestras xenofobias occidentalistas. Tenemos que aprender de otros pueblos y civilizaciones, de culturas más “pobres” -¿en qué?- y con otros códigos y parámetros. También hemos de aprender a relacionarse con las clases oprimidas dentro mismo de Europa, con esas masas cada vez más empobrecidas y maltratadas. En suma, se trata de comprender que nuestro socialismo no puede repetir el error estratégico del llamado “socialismo en un solo país”, lo que nos lleva a desarrollar estrategias y tácticas de desconexión paulatina, procesual pero valiente de los centros imperialistas. Es posible.

El internacionalismo no es sólo una maniobra de supervivencia y un recurso egoísta de pedir ayuda. Es antes que nada una nueva concepción de la unicidad del mundo, de la pertenencia de todos los pueblos a la misma especie humana, de la existencia de una misma problemática y de un mismo enemigo. Es por tanto una concepción nueva, filosófica e histórica, humanista y ético-moral. Concepción esencialmente unida a la ecologista por cuanto parten de los mismos problemas, visto desde otra perspectiva y campo de acción, para coincidir en los mismos resultados prácticos. Concepción esencialmente democrática por cuanto se opone y lucha contra todo poder, esté donde esté y se disfrace de la cultura que sea. Por último, dado que replantea desde otra visión la escisión de la especie en sí y consigo misma, abogando por una radical unicidad, por ello mismo es incompatible de facto con el patriarcalismo.

14).- No nos debe sorprender esa clara interrelación teórica y práctica de los cuatro puntos descritos. No podía ser de otra manera. El socialismo es una totalidad multicolor que asciende por el arcoiris de la conciencia emancipada. Sus tonalidades y matices son infinitos, su belleza es única.

15).- Tal vez alguien, que quería o esperaba la típica chapa sobre el independentismo, nos pregunte ¿qué tiene que ver todo esto con el independentismo?. La respuesta es muy sencilla. Esos cuatro puntos son en sí el independentismo en esas áreas prácticas y teóricas. Porque el independentismo no es una abstracción, o una declaración de principios formales. Es una realidad material que adquiere formas concretas y palpables, que se materializa en sistemas organizativos y en derechos y deberes colectivos discutidos democráticamente. El independentismo es una forma de organización nueva y por tanto adquiere contenidos estructurales nítidos.

Podemos reducir los debates sobre el independentismo a simples y reiterados discursos sobre derechos inalienables, voluntades colectivas y proyectos difusos. Pero estamos entrando en una situación mundial y nacional que nos exige cada vez más una mayor seriedad y rigor analítico, explicativo y prospectivo.

Cada uno de los cuatro aspectos tratados, y todos ellos en conjunto, nos ofrecen múltiples temas de reflexión e intervención práctica independentista que no hemos apenas nombrado por limitación de espacio y tiempo. Hemos de aprender ya que cada vez que hablemos de independencia nacional tendremos que decir algo constructivo, atrayente, visible aunque sea a grandes trazos y encuadres. Pasaron ya los tiempos de las fáciles proclamas; tiempos en los que se ser independentista resultaba cómodo porque no había que precisar ni aportar razones.
 
 
 
 

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