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Frente al revisionismo y su defensa de “lo público”.

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Mensaje por Quesnay Vie Ene 29, 2021 7:49 pm

Desde hace ya bastante tiempo hemos observado proclamas, manifestaciones y agitaciones varias en las que aclaman por una defensa de lo público. Desde “partidos comunistas” (PCE, PCTE…) hasta Podemos/IU pasando por la izquierda castellanista, anarquistas y conglomerados de asociaciones.

El objetivo de este texto no es otro que comenzar un debate entre la militancia comunera en Castilla en torno a la estrategia que siguen este tipo de proclamas. Un debate en el que podamos salir reforzados, y mejorar nuestra formación, posicionamiento y con ello nuestra estrategia política. Abrimos la mano y los oídos entonces a aportaciones que puedan complementar o rebatir nuestra postura.

Aclarado esto, este texto se posiciona desde posiciones Comunistas que buscamos la construcción del socialismo en nuestra tierra, Castilla. Y no podemos mostrar más que el rechazo y remarcar la vía reformista de estas proclamas.

Sirviéndonos de ejemplo para comenzar nuestra exposición, aunque la lista podría ser interminable, ponemos de ejemplo la manifestación del próximo día 30 bajo el lema “Nos están matando: En defensa del Sistema Sanitario Público, En defensa de los Servicios Públicos, En defensa del tejido productivo, En defensa de la hostelería, En defensa de Madrid” Un lema algo largo del que me centraré en dos de los temas: La sanidad pública y la educación pública (a la que entiendo que está incluida en la defensa de los servicios públicos): Sobre las otros lemas o bien ya han escrito compañeros sobre ello (Como Pegujalero contra la pequeña burguesía y la hostelería) o son temas  que necesitarían otro artículo aparte como es el de “En defensa del tejido productivo”. También comentar que ante el panfleto que han sacado bajo el hashtag #NosEstanMatando30E en el que aseguran que el lema viene por un análisis severo y riguroso de la realidad (que son incapaces de demostrar), ellos mismos resumen a que todo tiene una explicación, que la raíz de los problemas es el régimen sustentado por la monarquía. Parece que la única línea de actuación y la más importante actualmente es derrocar a una monarquía o al menos así lo hacen ver, ya que sus últimas manifestaciones repiten temática y lemas.

Pero entremos en el quid de la cuestión.

Se ha generalizado en toda la izquierda una defensa a ultranza de la sanidad pública. Gran parte de esto viene por la falsa creencia de que gozábamos de una de las mejores sanidades del mundo y que el gobierno del PP desmanteló. Si bien es cierto que los recortes del PP precarizaron la sanidad en plena crisis, estos no responden a cuestiones exclusivamente partidistas, sino que son la consecuencia lógica de las dinámicas del capital.

La sanidad pública, vendida como adalid del progresismo, no está exenta de funcionar en unas lógicas capitalistas,
de hecho, cumple una función fundamental en el mantenimiento de la fuerza de trabajo y en el pacto de las clases medias por la pacificación de la lucha de clases. Porque efectivamente, el pedir una sanidad pública no significa más que un gran conglomerado sea organizado por el gobierno burgués de turno, significa dejar nuestra salud en manos de PSOE/Unidas Podemos o de PP/VOX. Ambas opciones con un mismo resultado para la clase obrera, que no es otro que el de recambio del trabajador. Porque en una sociedad capitalista, por mucho que se pinte de público algo, no deja de caer en unas lógicas mercantiles y en un modo de producción. La sanidad pública actúa como un mero organismo que trata de apañar a los trabajadores para que estos sigan su tarea productiva, un “taller de boxes” como en Fórmula 1 en el que el tiempo apremia, y muchos trabajadores son dados de alta precipitadamente para que no supongan perdidas para su empresa. Por mucho que defendamos una Sanidad Pública esta no dejara de ser una pieza fundamental en el mecanismo capitalista, sirviendo de engrasante para que todas las piezas funcionen y las que no lo hacen sean cambiadas y abandonadas a su suerte.

Podemos llegar a entender que esta defensa de la sanidad pública venga dada a una exigencia de un mayor gasto en esta sanidad para que así sea más accesible para todos. Pero es completamente falso que una mayor inversión en Sanidad solucione el colapso al que está sometido. Esto es una política de abaratamiento y empeoramiento de la sanidad para dar mayor cobertura, rapidez en las listas de espera con un gasto algo mayor. Que este gasto sea mayor no significa que sea proporcional.

Otro problema de esa sanidad pública es que realmente nunca ha sido pública, ¡ni en los mejores tiempos (como braman algunos) lo ha sido!. Es decir, hospitales construidos por empresas privadas(con sobrecostes), en los que tanto el personal de limpieza, de cocina, de lavandería son empresas privadas subcontratadas, en el que, en las consultas, habitaciones, quirófanos equipados con maquinaria fabricada por empresas privadas, se suministran medicamentos producidos en grandes cantidades, según dicte el mercado, por unos sanitarios, ahora sí, públicos ¿a esto se refieren como sanidad pública?. ¿Acaso una mayor inversión en esta sanidad “pública” no supondrá unas ganancias mayores a las subcontratas, las farmacéuticas y demás empresas privadas que lo controlan?

Y si acaso lo fuese, ¿qué la gestión de la sanidad, en lugar de en empresas privadas, cayese en el Estado Burgués sería algo de lo que enorgullecernos? ¿Esto la haría más deseable para el proletariado? ¿Por qué debería de suponer una mejora concreta de nuestra calidad de vida el hecho de que la gestión de las estructuras sanitarias recayese únicamente en un Estado cuyo fin último no es otro que defender los intereses de la burguesía?

Tras desmontar que la sanidad en el estado español ha sido una fuente de bienestar para el proletariado alguna vez, la pasaremos a llamar sanidad estatal burguesa. En este marco capitalista nada se escapa de las lógicas que esta implica. Los sanitarios, médicos enfermeras, enfermeras auxiliares, no son más que trabajadores asalariados, que realizar una tarea y su correspondiente plus valor, a cambio de un salario. Salario nada ajustado pues, un doctor cobra más por la cantidad de títulos que de trabajo, ya que las más precarizadas son las auxiliares de enfermería, y digo “las” pues la lógica patriarcal tampoco se escapa y separa entre doctores y enfermeras, son las que mayor trabajo realizan y menor salario obtienen. Tampoco queda descolgada la tecnología, pues es la demanda quien marca la agenda de la producción y distribución de equipamiento médico. Si no hay ganancia con la fabricación de equipamiento médico, este se deja de producir porque no es rentable, da igual si sigue siendo necesario para gente con ciertas patologías, no se saca beneficio, no sirve. De igual manera pasa con los fármacos.

En un sistema en el que la acumulación de mercancías es la fuente de la riqueza, la sanidad nunca será fuente de bienestar completo. Y pedirlo es como pedir a un pulpo que vuele o “que se derribe el papado y continuar con el catolicismo”.

Dicho esto, por supuesto hemos de saber diferenciar la lucha de las reformas del reformismo. Y tener claro que la lucha por las reformas ha de cumplir una serie de características para diferenciarse del reformismo: servir para acumulación de fuerzas, mejorar las condiciones de vida concretas del proletariado y aspirar a demostrar la ineficacia de estas reformas y la necesidad de creación de una estructura proletaria de masas que consiga defender de manera efectiva los intereses del proletariado.

Dentro de ello quizás, el primero de los puntos pueda cumplirse (aunque es más que cuestionable, dada la frustración que generan este tipo de movilizaciones por su ineficacia). El segundo es obvio que, con proclamas tan amplias e imposibles de conseguir no aspira ni siquiera a realizarse (o parten de una ignorancia e ingenuidad que asusta). El tercero sobra decir que no solo no se cumple sino que es directamente contrario.

Pero dejando a un lado la sanidad estatal burguesa, ahora pasaremos a hablar de la educación pública, otro de los baluartes de la defensa de lo público.

La educación es uno de los pilares fundamentales de la sociedad y entre la actual división entre educación pública y privada, da igual cuál elijamos. Evidentemente la clase obrera ira siempre a la pública ante no poder pagar una privada, pero en ambas el resultado es igual. La guía docente es la misma, y viene escrita por el capitalismo. Da igual que alguien estudie en un colegio público que privado, en ambas se reparten las mismas asignaturas, la misma mentalidad emprendedora, la misma mentalidad individualista. ¿Acaso supone algún cambio la nueva Ley Celaá que sustituye a la Ley Wert? No.

Que el centro escolar sea de gestión pública o no, que la plantilla docente sea pública o contratada poco o nada importa si el eje central, la educación, sigue vertiendo en las cabezas de niños y jóvenes un ideario capitalista marcado por el gobierno burgués de turno.

Un mayor gasto público en educación no va a suponer una mejora cuantitativa y cualitativa de esta. Una mejor educación no se da porque los alumnos tengan acceso ahora a material tecnológico más moderno y nuevo. Una mejor educación se da cuando los valores humanistas se pongan como eje central. Cuando se deje de “producir” al futuro obrero y se le clasifique según categorías clasistas. El menos válido intelectualmente a grado medio, pero será el más productivo. El más válido intelectualmente a la universidad. Pues tenemos una educación estatal burguesa que no es más que una fábrica de trabajadores, para los menos cualificados según su deficiente sistema de evaluación, pero para los mejores es una fábrica de futuros emprendedores que con una idea conseguirán cambiar el mundo. Pero el mundo no cambiará. Al fin y al cabo, el sistema educativo responde a una lógica de producción de capital, ya que su objetivo es la formación y producción de fuerza de trabajo, servir a los engranajes del capital. La educación pública, es y será siempre un mecanismo para la reproducción de las relaciones social-capitalista.

Porque creo que todos estaremos de acuerdo en lo deficiente que es el sistema de calificación. Se valora más el vomitar frases aprendidas al detalle, que la comprensión de temarios. Un sistema en el que si no eres capaz de adaptarte a esta forma de “aprender” serás abandonado por las instituciones y en la mayoría de casos tachado de “gamberro” o “inadaptado”,  porque la gran mayoría de estudiantes con bajas notas han sido tachados de ello o echado la culpa a la educación familiar. Que incongruencia, que el sistema educativo, el responsable de educar a niños y jóvenes, cuando no alcanzan las metas propuestas culpabilizan al entorno familiar y no a la raíz del problema, el sistema.

Frente a “lo público”, socialismo. Cuando hablamos de socializar los medios de producción, hablamos de socializar todos, no solo las fábricas. La sanidad y la educación, que siguen siendo medios de producción de capital, pero en forma de personas, son el eje de esta socialización. Debemos socializar todos los aspectos de nuestra vida. Solo con una sanidad socialista que realmente se interese por nuestra salud, incluso cuando ya no somos productivos, y una educación que nos eduque en unos valores colectivos y no como meros instrumentos para el futuro.

Estas deben de ser nuestras proclamas si no caemos simple y llanamente en el reformismo. La revolución queda lejos, necesitamos tareas previas, pero mientras acumulamos fuerzas, y creamos las estructuras de masas del proletariado, no podemos caer en reclamaciones reformistas. Reclamaremos siempre las medidas más comunistas, más socialistas para nuestra sanidad y educación. Y en la lucha por estas medidas, la menor concesión del Estado frente a ellas, servirá como ejemplo a las masas para ver que realmente ni se preocupan por su salud ni por su educación y que solo la revolución les podrá arrebatar ese yugo. Cuando hablo de concesiones por parte del Estado me refiero a que, al exigir medidas socializadoras, no nos las van a dar porque no están en su agenda burguesa, y tras fuertes movilizaciones (con lemas revolucionarios), nos darán una pequeña concesión, para aparentemente apaciguarnos. Esto sirve para que las masas vean que el Estado realmente no se preocupa por ellas, que el aparato Estatal está limitado por la burguesía y que solo la revolución traerá los verdaderos cambios a sanidad, educación y otros muchos aspectos de nuestra vida.

En la lucha por esta sanidad y educación socialista puede haber ciertas concesiones por parte del Estado como evitar que desaparezcan médicos concretos de la sanidad rural, que no se cierre un ambulatorio de barrio o, por poner otro ejemplo, las luchas contra las terapias de electroshock en psiquiatría pueden tener sentido y cumplir con una estrategia. Y son en ellas, siempre que se cumplan los supuestos antes mencionados, en las que la Juventud Comuneras debería invertir sus fuerzas.

Aquí radica la diferencia entre las posiciones reformistas y las revolucionarias. Dos caminos muy distintos.
Uno, el reformista que busca reformas aquí y ahora, para volver a un status quo anterior o mejorarle aparentemente, que no es más que un generador de conciencia pequeño burguesa. El reformismo centra su acción práctica en luchas parciales, sin un eje teórico aparente, más que el de mejora del estado de bienestar actual. Basan su programa en conseguir una serie de medidas que reforme al estado burgués. Esto no es más que es una fuente generadora de conciencia pequeño – burguesa. Tal y como hacen Podemos/ IU, dan unas esperanzas al proletario que con unas reformas al estado burgués la clase obrera podrá vivir cómodamente, generando así esa conciencia reformista. Pues el reformismo pretende crear una situación en que el sistema capitalista aparentemente funcione, haciendo que la mayoría de la clase trabajadora lo tolere, que no es otra que la repetición del pensamiento de Kautsky.

La otra posición, la revolucionaria, es la que hemos aprendido históricamente que es la que realmente ha dado la independencia de clase a los obreros y obreras. Una línea teórica –el socialismo como guía no como dogma– que aúne fuerzas en el camino a la consecución de la revolución y el socialismo. En definitiva, los marxistas siempre iremos más allá de la consecución de ciertas reformas, sin renunciar a nuestro papel revolucionario.

En el proceso actual que vivimos es importante elegir un camino de los dos sin miramientos. Castilla en la actualidad necesita crear una serie de estructuras que superen a las anteriores. Si realmente queremos la consecución del socialismo en nuestra tierra, no queda otra que elegir el camino revolucionario, de la otra manera seguiremos como hasta ahora, siendo un movimiento marginal. Y para esto ver a gran parte del castellanismo supuestamente revolucionario, organizando manifestaciones cada X tiempo con lemas simplones, centrando el objetivo en luchas parciales es poner piedras en nuestro propio camino. Por el socialismo en Castilla, por el Comunismo: ¡Elijamos el camino revolucionario!

Extraído de: no me deja referencia la web original

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Mensaje por Máquina Vie Feb 05, 2021 8:55 pm

Ya están los enlaces a los 3 posts que has publicado en el Foro.

En éste aprovecho para decir que, en líneas generales, mi opinión es similar a la del comentario que hay en la página de la que lo copiaste:

Une ENERO 27, 2021 A LAS 4:39 PM escribió: El texto me ha producido cierta ternura, recordando los años de universidad, cuando los anarquistas se enrollaban igual para decir una sarta de gilipolleces similar y regocijarse en sus debates de “k-feta vegana”.
En fin, pa echarse unas risas, si no fuera porque la destrucción del (imperfecto, limitado y lo que tú quieras) sistema sanitario público le va a costar la vida a decenas de miles de personas.

PD: Todos crecemos.
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Mensaje por Volk_kult Sáb Feb 06, 2021 1:04 am

La educación es uno de los pilares fundamentales de la sociedad y entre la actual división entre educación pública y privada, da igual cuál elijamos( criminal) . Evidentemente la clase obrera ira siempre a la pública ante no poder pagar una privada, pero en ambas el resultado es igual. La guía docente es la misma, y viene escrita por el capitalismo. Da igual que alguien estudie en un colegio público que privado, en ambas se reparten las mismas asignaturas, la misma mentalidad emprendedora, la misma mentalidad individualista. ¿Acaso supone algún cambio la nueva Ley Celaá que sustituye a la Ley Wert? No.

Hola

Es tremendo.  
Se merece este texto una buena replica y critica para dejar estos temas de una vez por todas ya superados porque no puede ser que tengamos como unica alternativa al reformismo, este tipo de criticas y enfoques como ejemplo para la clase obrera. 



Esto viene a ser lo que se supone es tener Consciencia de Clase en España, que viene siendo lo mas basico que debería de tener un trabajador conscienciado.

Saludos
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Mensaje por Estrella Roja Miér Feb 10, 2021 3:29 am

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] escribió:En un sistema en el que la acumulación de mercancías es la fuente de la riqueza, la sanidad nunca será fuente de bienestar completo. Y pedirlo es como pedir a un pulpo que vuele o “que se derribe el papado y continuar con el catolicismo”.

No es la acumulación de mercancías la fuente de riqueza, es la acumulación de capital. Y realmente la frase es ambigua porque, la fuente de riqueza puede ser desde el Trabajo de los propios trabajadores hasta las inversiones del gran capital en alguna de sus explotaciones.

Habría que definir a qué te quieres referir con "fuente de riqueza".

En general no estoy de acuerdo con el compañero. Su posición es bastante ultraizquierdista. Las masas están totalmente alienadas a día de hoy. Con ese discurso lo que puedes conseguir es que salgan corriendo. No existe ni siquiera un partido comunista bien organizado, con una base militante considerable y ya estamos llamando a la revolución. ¿Qué somos Foquistas?.

Hay que ser consciente del momento histórico en el que estamos, "análisis concreto de la realidad concreta". Nos quedan décadas de trabajo para que las masas luchen por una revolución socialista. Habría gente que te diría; "de momento vayamos pelando y preparando las verduras para el guiso", cuando tú lo que quieres es comerte el plato cocinado cuanto antes. Yo soy mas crítico que esa gente y te diría, ¿pero qué verduras vamos a preparar, si no tenemos ni la base?. Es que esas verduras que tenemos que cocinar no están ni germinadas, ni plantadas, ni nada. ¡Estamos en bragas! y cuanto antes asumamos esto, antes empezaremos el camino de la revolución, que anda que no nos queda.
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Mensaje por DP9M Miér Feb 24, 2021 3:17 pm

Buenas.

Me guardo este tema para contestar al articulo.
Agradezco enormemente  la proposición e intención de debate y analisis que presentan los compas . Es la base de la salud ideologica abrir a debate, discusion y critica todo analisis y posicion, sin lo cual no se podria hablar en nombre del metodo cientifico. Este debate claramente se tiene que dar porque vamos para atrás como se puede percibir.
Ya no es algo excepcional encontrarnos ataques del marxismo español a la concepción misma de las bases de las ideas del marxismo. Me he econtrado ya incluso ataques a la defensa de mejoras obreras, derechos laborales y conquistas sociales por parte de comunistas.


También estoy seguro que a todos nos gustaria encontrarnos en las intervenciones y contestaciones criticas , posiciones argumentadas y explicativas.


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Marx: “Nuestra tarea es la crítica despiadada, y mucho más contra aparentes amigos que contra enemigos abiertos“.

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Mensaje por Kolima Miér Feb 24, 2021 4:36 pm

La sanidad pública, vendida como adalid del progresismo, no está exenta de funcionar en unas lógicas capitalistas, de hecho, cumple una función fundamental en el mantenimiento de la fuerza de trabajo y en el pacto de las clases medias por la pacificación de la lucha de clases. Porque efectivamente, el pedir una sanidad pública no significa más que un gran conglomerado sea organizado por el gobierno burgués de turno, significa dejar nuestra salud en manos de PSOE/Unidas Podemos o de PP/VOX. Ambas opciones con un mismo resultado para la clase obrera, que no es otro que el de recambio del trabajador. Porque en una sociedad capitalista, por mucho que se pinte de público algo, no deja de caer en unas lógicas mercantiles y en un modo de producción. La sanidad pública actúa como un mero organismo que trata de apañar a los trabajadores para que estos sigan su tarea productiva, un “taller de boxes” como en Fórmula 1 en el que el tiempo apremia, y muchos trabajadores son dados de alta precipitadamente para que no supongan perdidas para su empresa. Por mucho que defendamos una Sanidad Pública esta no dejara de ser una pieza fundamental en el mecanismo capitalista, sirviendo de engrasante para que todas las piezas funcionen y las que no lo hacen sean cambiadas y abandonadas a su suerte.


Buenas tardes.

En primer lugar, agradezco también la disposición de debate y discusión, que hoy día es algo difícil de encontrar en un movimiento completamente sectareo y aislado de la realidad de la clase proletaria, lo que es claramente la razón del atraso que se tiene respecto a todos los problemas del obrero.


Dentro del capitalismo, todo es capitalismo obviamente, pero no es lo mismo para la clase obrera el capitalismo de Bangladesh, el capitalismo de el Salvador, que el capitalismo de Venezuela o el capitalismo de Suecia. Como tampoco son iguales las condiciones de trabajo ni los derechos ni las libertades conseguidas por la clase obrera y sus luchas revolucionarias del siglo XX y que parece, que ni siquiera muchos son capaces de identificar como eso, como conquistas de las luchas revolucionarias y obreras. Es muy literario plantearlo como una cadena de montaje de Formula 1, pero la realidad de la clase obrera, no es esa. Cualquier trabajador quiere tener sus 8h de trabajo, tener su sueldo, terminar su jornada sin que abuse de el un carnicero e irse a disfrutar con su familia de su tiempo libre. Su percepción del mundo y de la realidad, no es tan dramática como la de un niño mexicano que duerme entre cartones debajo de la maquina de costura las pocas horas que tiene de descanso para seguir nada mas levantarse. Y precisamente este niño esta mas falto de servicios públicos y conquistas sociales , laborales que nadie. No se podría decir que es una "tonteria" luchar para que tenga una infancia asegurada con educación publica y acceso a una vida digna. Parece ser que es necesario encontrarse en determinadas situaciones de explotación para que algunos consigan acceder a determinada sensibilidad de clase para poder comprender las preocupaciones del proletariado.
Es que si leemos obras basicas Marxistas, vemos como desde su nacimiento, su concepcion y su desarrollo de ideas, absolutamente desde la primera letra, hasta la ultima cóma todo gira en torno a la lucha por mejorar y emancipar a la clase obrera. Todas estas luchas se conciben desde el principio dentro del propio capitalismo mismo. No ha existido jamás alguna especie de posición dentro del marxismo que plantee no luchar ni defender avances para la mejora de vida de la clase obrera solamente porque esos avances y esas mejoras de vida se producen dentro del capitalismo.

Que todo tenga capitalismo, no es ningún criterio para no defender avances para el bienestar y derechos para el proletariado que es la función ideológica del marxista , función que se realiza en cualquier contexto y en cualquier modelo económico. Precisamente como se reduce el capitalismo y como se le combate, es recortando su poder de explotación y extorsión sobre la clase obrera. Cuanto mas poder tiene el Capitalista sobre la vida de los obreros para explotarlos, mas riqueza y plusvalor obtiene fruto de esa explotación. Precisamente en los servicios públicos, lo que se esta disputando, es el poder de los monopolios capitalistas por someter la vida de la clase proletaria al simple, básico, elemental y brutal interés del burgues por obtener mas riqueza y plusvalor fruto de esa explotación. Un servicio publico, esta siendo protegido de la especulación de un capitalista para dar un servicio financiado por los impuestos de la sociedad recaudados a todos, incluidos los capitalistas. El trasfondo de las privatizaciones es abolir los impuestos a los capitales, saquear las arcas publicas con sobrecostos y con encarecimiento de servicios privatizados y además encarecer servicios básicos con la especulación de la ganancia , de los que depende la mas básica vida del obrero.
Simplemente no entender que esto es una trinchera y una batalla donde hay que combatir, es no entender el marxismo y tener una concepción de esto completamente desnortada.


Es falso, no todo el capitalismo por estar dirigido por partidos capitalistas es lo mismo para la clase obrera. Salvo que se simplifique al absurdo por un desconocimiento elemental de los problemas, es imposible que se afirme que es igual para una familia trabajadora tener que pagar por sanidad privada teniendo un sueldo tercer mundista a poder acceder a sanidad publica con sueldos civilizados. Es tan simple como darse una vuelta por las sociedades del tercer mundo y del primer mundo y hacer una estimación básica de qué supone para la clase obrera tener un determinado acceso y desarrollo de servicios. La diferencia que supone ser tratado de cualquier dolencia , prevenir enfermedades y muerte, a morir de enfermedades tratables, por una infección o por algún parasito intestinal. Es un tema tan obvio, que sorprende enormemente que en agrupaciones comunistas se lleguen a plantear estos temas. ¿ Alguno de nosotros le parecería lo mismo poder sobrevivir gratuitamente a cualquier enfermedad tratable a tener el riesgo de morir por un parasito intestinal porque no podemos pagar medicinas o acceder a atención medica por falta de dinero ?

El tema es perder la consciencia de clase y olvidarse de como abordar los problemas y cuestiones de interés para la clase obrera y al final estar cuestionando los principios elementales en los que se sitúa el analisis Marxista.

Contituare con el resto cuando tenga tiempo.

Gracias .
Salud y Republica.
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Frente al revisionismo y su defensa de “lo público”. Empty Re: Frente al revisionismo y su defensa de “lo público”.

Mensaje por Quesnay Jue Feb 25, 2021 11:18 pm

Hola, gracias a los moderadores por añadir el enlace original.

En la misma web se ha publicado una "respuesta" al texto que transcribo aquí.

Salud

SOBRE EL TEXTO DE ZAGAL COMUNISTA

El debate que pretende suscitar un redactor con el alter ego de «Zagal Comunista» en un reciente artículo («Frente al revisionismo y su defensa de lo “público”»), cuya primera exposición parece ser –según reza el texto– una toma de partido por las posiciones comunistas podría constituir una buena ocasión para exponer las relaciones entre la sanidad, la educación y el socialismo; temas fundamentales alrededor de los que gira el artículo de Zagal Comunista.

Como aporte al debate que se pretende generar me parece importante resaltar otros aspectos que –a mi juicio– se han dejado en el tintero. Por lo demás, no creo que merezca la pena insistir en el cretinismo y oportunismo de las organizaciones que menciona Zagal Comunista; quien, por otra parte, considero que se pasa de cortés y podría haber extendido su mención a multitud de organizaciones más que llevan paseándose desde hace tiempo por el espectro político español a la caza y captura de incautos a los que embaucar con falsas promesas.

Principalmente considero que en el artículo que comento no se resalta lo suficiente que tanto la educación como la sanidad suscitan otra discusión muchísimo más profunda que tiene como piedra angular el responder a la pregunta acerca de qué es la ciencia, a la cual se hallan profundamente ligadas ambas disciplinas. Por supuesto no es objeto de este artículo responder ahora a esa pregunta. No obstante, dejo apuntadas algunas cosas acerca de lo que, considero, es la ciencia:

i) En primer lugar, y al contrario de lo que últimamente está de moda decir, la ciencia es un instrumento de liberación de la ideología y de avance del saber. Aunque, como en cualquier otra actividad que concierna –en menor o mayor medida– al plano subjetivo este avance se hará a costa de liberarse de unas ideologías introduciendo, a su vez, otras. Dicho de otra manera: ese avance no cesará nunca, el conocimiento es ilimitado.

ii) La ciencia también es una fuerza productiva que, como cualquier otra fuerza productiva, está bajo el dominio del capital. No es nada nuevo el decir que la producción capitalista «separa del trabajo a la ciencia, como potencia productiva autónoma, y la compele a servir al capital» (1). La ciencia se haya subordinada, pues, a las relaciones de producción, lo que por influencia del «marxismo occidental» normalmente no se tiene en cuenta.

iii) Como tal fuerza productiva la burguesía está interesada en desarrollarla en unos aspectos y en estancarla en otros. La ciencia al mismo tiempo que abarata los costes de producción pone al descubierto el carácter transitorio del capitalismo y aflora sus miserias a la superficie. Sin olvidar tampoco que sobre concepciones científicas siempre se han construido ideologías, desde los sistemas filosóficos pre-marxistas hasta estupideces como el «Big-Bang» o la muerte térmica del universo en la actualidad.

iv) El saber es poder, dice un popular adagio, al que podemos –y debemos– dar la vuelta para no olvidar la otra dimensión: el poder es saber. La ciencia también tiene un componente de hegemonía. No se puede cambiar algo que no se conoce, y para cambiarlo debemos de ser científicos: los marxistas somos los mayores defensores de la ciencia y no permitimos que cualquier charlatán se diga científico y hable en nombre de ella, por mucho que tenga varios diplomas colgados en la pared.

v) Frecuentemente se identifica a la ciencia con la teoría: es falso, la ciencia es ante todo una práctica social. Por lo que las causas de su desarrollo habrá que ir a buscarlas a ese mismo terreno: a la práctica, o sea, a la producción.

El artículo tampoco deja lo suficientemente claro el hecho de que históricamente el movimiento obrero siempre ha luchado por un acceso universal a la educación y a la sanidad, esto es, por una sanidad y educación públicas.

Satisfacer esas demandas fue un logro muy importante de los países socialistas, es algo indudable. Como también resulta indudable el hecho de que el movimiento obrero no hablaba (sólo) de una sanidad y educación públicas en cualquier Estado, sino en uno muy definido: un Estado socialista.

Pero eso no es ni debe ser óbice para luchar porque en España –o donde sea– el proletariado tenga acceso a una educación y a una sanidad gratuitas, que es por lo que –también– ha dado su vida mucha gente. Lo que ocurre es que en estos ámbitos, como en cualquier otro ámbito, hay ciencia pero también hay ideología; mezcladas de tal modo que trazar una frontera entre ambas resulta, en general, imposible. Volveré sobre esto más adelante; por el momento hay que destacar que la mera existencia de estos servicios es un logro del proletariado que cada día se esfuerzan por arrebatarnos, así que no sé qué haríamos los comunistas poniendo en duda la reivindicación de ellos o no apoyando las luchas populares por su preservación, por muy de carácter económico (en el sentido leninista) que estas luchas sean.

Lo que también es verdad es que el capitalismo se ha reinventado y ha hecho negocio en estos ámbitos, lo que el proletariado le arranca por un lado lo recupera por otro. Los contratos de formación, por ejemplo, no son otra cosa que mano de obra barata (cualificada) a la que explotar puenteando los convenios de los trabajadores. Una fusión universidad-empresa bien conocida sellada con el Plan Bolonia (2) que aún hoy ciertos profesores, haciendo gala de su completa desvergüenza, nos venden como algo positivo (¿para quién exactamente?).

Si somos finos, cuando hablamos de capitalismo hablamos de capitalismo monopolista de Estado, por lo que no tienen sentido esas distinciones que habitualmente se hacen entre lo público y lo privado: lo público no está separado de lo privado, el Estado y los monopolios no son dos universos independientes, algo evidente para un marxista. Pero no podemos deslizarnos hacia el otro polo y lavarnos las manos ante lo que el Estado burgués quiera hacer, por eso –como ya he dicho– movimientos en defensa de la sanidad pública o contra la conversión de la universidad en una fábrica deberían tener todo el apoyo de un comunista. Estos «deslizamientos» son un riesgo del que ya advertía Lenin hace más de 100 años: «la “lucha económica contra los patronos y el gobierno” no satisfará nunca a un revolucionario, y siempre surgirán, aquí o allá, extremos opuestos» (3), escribió. La tarea de un marxista, pues, no debe ser otra que «moverse» entre ambos extremos y conducir las reivindicaciones económicas hacia las políticas.

Pero que defendamos la educación y la sanidad públicas (o más o menos públicas) no quiere decir que debamos apoyar todo lo que hacen los profesores y los médicos: ni todo lo que viene de la universidad es ciencia ni todo lo que proviene del hospital es medicina. Ya he dicho antes que sobre hechos parcialmente correctos (científicos) se construyen ideologías, el caso típico en lo que a medicina respecta quizá sea la Teoría Microbiana (y, por derivación, la Teoría del Contagio), teorías ambas que se basan en el hecho –verdadero– de que existen microorganismos asociados a enfermedades, pero que fallan estrepitosamente en explicar por qué se producen las enfermedades. Lo curioso (que el lector ponga las comillas) es que a finales del siglo XIX no sólo existía la hipótesis de que los microorganismos causaban enfermedades (Koch, Pasteur) sino que existía la opuesta: que los microorganismos eran consecuencia –no causa– de la enfermedad (Claude Bernard, Béchamp). No voy a entrar a discutir cuál de las dos hipótesis es la correcta, ni tampoco a hablar sobre si las dos son erróneas o parcialmente correctas: lo que aquí nos interesa es ver por qué se impuso una concepción (microorganismo -> enfermedad) en detrimento de la otra (enfermedad -> microorganismo).

Y la explicación es que –al contrario de lo que nos han metido en la cabeza– el conocimiento no se difunde por sí solo, ni por el mero hecho de ser verdad, sino que lo difunde la clase que tiene poder económico (político, ideológico, social, etc.) junto con sus ideas y concepciones: las «ideas de la clase dominante son las ideas dominantes en cada época […], la clase que ejerce el poder material dominante en la sociedad es, al mismo tiempo, su poder espiritual dominante» (4), escribieron Marx y Engels en una de sus primeras obras. Y en la actualidad esa clase dominante no es otra que la burguesía, a la que no la interesa otra cosa que su dominación y hacer pasar la sociedad que ella ha creado como una situación idílica y natural de la humanidad. Por supuesto que no va a admitir que la mayoría de eso que llama «enfermedades infecciosas» son causadas por las condiciones de trabajo, de vida, de higiene y, en resumen: del capitalismo. De ninguna manera.

Lo mismo ocurre con las vacunas, esas que se dice que extinguieron epidemias. Aunque no haya ninguna evidencia de eso tampoco la necesitan porque ya tienen a sus voceros para que difundan la ideología dominante y se tiren al cuello de los que osen afirmar lo contrario o simplemente dudar. Es preferible que el populacho creamos eso a que conozcamos que enfermedades como la viruela remitieron con la mejora de la alimentación de la población y otras como la polio con la potabilización del agua, medidas más profilácticas que sanitarias.

La burguesía es individualista, se mira al ombligo. Mientras que en filosofía promueve el solipsismo, en educación promueve las salidas individuales y en sanidad pincharse cualquier cosa antes que la lucha por las mejoras en las condiciones de vida. Es inconcebible y un grave error que los marxistas estemos más pendientes de otras cosas que de esto.

Como ya hemos visto más arriba el conocimiento es una síntesis de ciencia e ideología. Es importantísimo conseguir discernir lo que hay de científico y lo que hay de ideológico en todo lo que decimos, una ardua tarea que sólo puede ser obra de todo el proletariado en su conjunto. Y eso es aplicable tanto para los que salen de la facultad con el título bajo el brazo superorgullosos como para los que se fían de lo primero que les diga el médico.

Cualquiera que sale con una titulación y todavía no le han fundido el cerebro a través de tediosas diapositivas se da cuenta de que, como poco, le faltan datos para probar lo que cree saber. Se da cuenta de que, en definitiva, le han ocultado información. A poco que rascas en cualquier conversación –lo puede comprobar cualquiera en su día a día– te das cuenta: cuando alguien duda sobre lo que le están diciendo no pregunta por la documentación que se ha consultado para afirmar lo que provoca su desacuerdo, sino por la titulación del emisor de la información.

Lo mismo le digo a todos esos que ponen su salud en manos de los que saben y de sistemas sanitarios que, si bien salvan muchas vidas, también quitan muchas otras. Porque, como en todo, al lado de la salud, está la política sanitaria y los protocolos de tratamiento que son, como se ha visto durante toda la «pandemia», fundamentalmente políticos.

Por ir terminando (por ahora) diré que es obvio también que para un comunista es el Estado socialista quien tiene que poner a disposición de las masas la cultura y la medicina, pero toda la cultura y toda la medicina; no unos autores y otros no, ni una u otra terapia. Los comunistas no podemos permitir que unos se digan defensores de la ciencia, nos impongan sus terapias y nos transmitan los conocimientos que les dé la gana (y como les dé la gana) mientras todo lo demás queda relegado al terreno de la seudociencia, la conspiración y la magufería porque a ellos (o sea, a sus amos) así se les antoja.

Respecto a lo que se discute mi posición –con las salvedades apuntadas más arriba– por el momento es clara: no podemos quedarnos en el terreno de la simple defensa de la sanidad y educación «públicas», pero tampoco podemos deslizarnos hacia el lado contrario e igualarlas a las «privadas» (con todo lo que queramos matizar los términos «público» y «privado»), desatendiéndonos entonces de toda reivindicación por el carácter público y gratuito de ambas instituciones.

Para terminar, aunque quizá resulten incidentales respecto a lo que aquí se discute, un par de apuntes.

Según el artículo que comento en el capitalismo «la acumulación de mercancías es la fuente de la riqueza». Es falso. Por dos razones, la primera es que las fuentes de la riqueza son dos: el trabajo y la tierra (5); la segunda es que la acumulación de mercancías es, si quieres, lo que constituye la riqueza atesorada, pero esa acumulación no genera riqueza por sí misma a menos que entre esas mercancías esté la fuerza de trabajo y se ponga en movimiento en un proceso productivo. La peculiaridad del capitalismo no es la acumulación de mercancías sino el trabajo explotado, que es lo que le distingue de otros modos de producción.

Como apunte final señalar que el materialismo histórico, como cualquier otra ciencia, tiene sus propias categorías (resultado de un largo trabajo y desarrollo de esta ciencia) y pienso que es un error introducir categorías ajenas (izquierda, clases medias, etc.) que no aportan nada y únicamente oscurecen los conceptos científicos a los que queremos hacer referencia.

(1) C. Marx, El Capital, Libro I, Siglo XXI, Madrid, 2017, p. 438.

(2) Cfr. Carlos Sevilla, La fábrica del conocimiento. La universidad-empresa en la producción flexible, El Viejo Topo, Barcelona, 2010.

(3) Lenin, ¿Qué hacer?, AKAL, Madrid, 2019, p. 135.

(4) C. Marx y F. Engels, La ideología alemana, AKAL, Madrid, 2014, p. 39.

(5) C. Marx, cit., Libro I, pp. 91-92.

Extraído de: [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]

P. D.: en la web parece que se han hecho un lío con las negritas (no tienen mucho sentido en donde están puestas y en donde no), así que paso de transcribirlas aquí.

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Frente al revisionismo y su defensa de “lo público”. Empty Re: Frente al revisionismo y su defensa de “lo público”.

Mensaje por Kolima Vie Feb 26, 2021 6:01 pm

Hola buenas tardes!

Creo que la respuesta enfoca algo mejor el asunto.

Podemos plantear que si bien los márgenes del Capitalismo tienen limitaciones para desarrollar luchas, es ideológicamente obligatorio desarrollar esas luchas. No hay otra alternativa para luchar por la clase obrera y debilitar el poder de enriquecimiento de la burguesía. El euro producido por la explotación del obrero que se reinvierte en su bienestar, educación o su sanidad , es el euro que no se apropia el Capitalista a costa de empobrecer, explotar mas o especular con la salud del trabajador.

Sobre los temas de vacunas, etc, leo con temor que en algún comentario se pueda liar con temas como he visto en otras entradas en el foro de comunistas defendiendo la inexistencia del SIDA. Cojo aire cuando leo alguna frase que parece va en esa dirección.

Y un ultimo apunte así a brocha gorda. Fue la Unión de Republicas Socialistas Soviéticas la que promovió y encabezo la primera campaña mundial de erradicación de una enfermedad pandémica como es la Viruela. Un ejercito de médicos soviéticos e instituciones internacionales trabajaron en el propósito de extinguir esta enfermedad con un programa de vacunación. Un hecho histórico , aquí si, ocultado ideológicamente. Fue el primer estado socialista el que enfoco recursos de su país, esfuerzo de su medicina, de su economía en llevar a todos los rincones del planeta misiones de médicos para destruir una enfermedad que era pandémica.

El creador del plan para erradicar la Viruela fue Viktor Zhdánov; viceministro de salud de la URSS, quien en 1958 presentó ante una asamblea de la OMS un detallado plan para erradicar la viruela en 5 años. Aunque ya la dirección del socialismo se había extraviado a manos de los revisionistas tras la muerte de Stalin en 1953, la URSS aún no había entrado en crisis y mantenía la inercia del potente desarrollo que venía desplegándose desde la década del 30. Fue solo gracias a esto que la URSS pudo destinar 23 millones de vacunas para iniciar la campaña que fue aprobada en la asamblea de la OMS, además puso a disposición a un millar de médicos soviéticos. En 1959 se dio inicio al plan y en 1977 se produjo el último brote del virus en Somalia. En 1980 la OMS declaró erradicada la viruela y su paso a los anales de la historia.

Esto en parte, redirige cualquier posible desvió a temas mas propios de conspiraciones.

La sanidad publica y educación publica pese a estar dentro del capitalismo y a tener limitaciones por la presión de ideologías mercantilistas, siempre será preferible a tener atención medica y educación de nivel mediaval, es decir, nula. La ciencia , pese a tener influencias ideologicas en cualquier sistema y modelo , mantiene un cuerpo central de desarrollo objetivo técnico y cultural basada en el conocimiento. Si la medicina, ciencia y educación solamente se basase en el mercantilismo en el Capitalismo, viviríamos en sociedades del neolítico , seria imposible desarrollar ningún mínimo bienestar ni ninguna sociedad medianamente avanzada. El Capitalismo degrada o reduce las capacidades de progreso, pero la propia sociedad progresa cientificamente y tecnicamente. La medicina como la española esta llena de muy grandes profesionales y de muy buenos técnicos que no tienen absolutamente nada que ver con el capitalismo en el ejercicio de su labor. El único problema de la sanidad en España para el trabajador son las privatizaciones, que saquean arcas publicas del dinero que tiene que ir destinado a las familias, y que sobrecargan el sistema sanitario hasta hacerlo insostenible. Un medico tiene que tener recursos , la medicina tiene que tener personal, y los comunistas tenemos que luchar por estos pequeños avances y conquistas donde se disputa la salud y vida del trabajador frente al enriquecimiento y especulación del burgués.


Para concluir y no liarme mucho mas. Como menciona en la contestación. Tenemos que luchar por desarrollar la vida del proletariado y a la vez, denunciar que dentro de este sistema siempre habrán limitaciones, porque siempre que hayan elementos privados que quieran apropiarse parte de la riqueza que produce ese trabajador, a ese trabajador siempre le faltarán medios para desarrollar mas su vida y bienestar. Renunciar a la lucha por defender el bienestar de los trabajadores, significa que se claudica ante la explotación del gran capital, lo que en otras palabras se puede considerar poco mas que colaboracionismo contrarevolucionario.

Saludos a todos.
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Frente al revisionismo y su defensa de “lo público”. Empty Re: Frente al revisionismo y su defensa de “lo público”.

Mensaje por Máquina Lun Mar 01, 2021 1:59 am

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] escribió: En primer lugar, agradezco también la disposición de debate y discusión, que hoy día es algo difícil de encontrar en un movimiento completamente sectareo y aislado de la realidad de la clase proletaria, lo que es claramente la razón del atraso que se tiene respecto a todos los problemas del obrero.

De toda forma de realidad, no solo la obrera, la prueba es que la población general tiene claro que la alternativa a los servicios públicos son los privados, son los marxistas los que no lo suelen saber y se enredan con que los susodichos funcionan dentro del capitalismo y si tal y cual. "Te descubro el Mediterráneo". El texto por el que estamos aquí es una reedición ya calcinada de lo mismo de siempre: No te ofrezco nada pero te digo que lo que hay es malo e insuficiente, no seas reformista y dame la razón.

El artículo tampoco deja lo suficientemente claro el hecho de que históricamente el movimiento obrero siempre ha luchado por un acceso universal a la educación y a la sanidad, esto es, por una sanidad y educación públicas.  

Porque el movimiento obrero era eso, obreros, es decir, gente normal, no personas que para entender el mundo deban leer lo que otros escribieron sobre él. El gran problema de fondo con el marxismo es que está formado principalmente por sofistas rumiantes que escriben disparates y frente a eso cualquier cosa es mejor.

Lo que también es verdad es que el capitalismo se ha reinventado y ha hecho negocio en estos ámbitos, lo que el proletariado le arranca por un lado lo recupera por otro. Los contratos de formación, por ejemplo, no son otra cosa que mano de obra barata (cualificada) a la que explotar puenteando los convenios de los trabajadores. Una fusión universidad-empresa bien conocida sellada con el Plan Bolonia (2) que aún hoy ciertos profesores, haciendo gala de su completa desvergüenza, nos venden como algo positivo (¿para quién exactamente?).

O las FCT, que no las conoce nadie y son mano de obra gratis. Las hay para sanidad también. [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]

Ya he dicho antes que sobre hechos parcialmente correctos (científicos) se construyen ideologías, el caso típico en lo que a medicina respecta quizá sea la Teoría Microbiana (y, por derivación, la Teoría del Contagio), teorías ambas que se basan en el hecho –verdadero– de que existen microorganismos asociados a enfermedades, pero que fallan estrepitosamente en explicar por qué se producen las enfermedades. Lo curioso (que el lector ponga las comillas) es que a finales del siglo XIX no sólo existía la hipótesis de que los microorganismos causaban enfermedades (Koch, Pasteur) sino que existía la opuesta: que los microorganismos eran consecuencia –no causa– de la enfermedad (Claude Bernard, Béchamp). No voy a entrar a discutir cuál de las dos hipótesis es la correcta, ni tampoco a hablar sobre si las dos son erróneas o parcialmente correctas: lo que aquí nos interesa es ver por qué se impuso una concepción (microorganismo -> enfermedad) en detrimento de la otra (enfermedad -> microorganismo).  

Aquí se mete en un jardín que le viene grande y le sale mal y era perfectamente evitable porque la teoría microbiana no es una ideología y es fundamental en la comprensión de las vacunas sin ir más lejos. Es entendible la metedura porque en la bibliografía pone a Marx a Lenin y a Carlos Sevilla, ni rastro de biólogos. A una mala San Google.

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