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Cómo me convertí en marxista - Nadia Krúpskaia - artículo de Esteban Zúñiga - publicado en marzo de 2021 en la web de la Asociación de Amistad Hispano Soviética

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Mensaje por lolagallego Mar Mar 02, 2021 3:06 pm


Cómo me convertí en marxista - Nadia Krúpskaia

artículo de Esteban Zúñiga


Recopilaciones stalinline.ru. - traducción de Néstor Guadaño

publicado en marzo de 2021 en la web de la Asociación de Amistad Hispano Soviética (AAHS)

▬ 2 mensajes
 
 
“(…) Sería una gran equivocación limitarse a aprender el comunismo simplemente de lo que dicen ahora los libros. Nuestros discursos y artículos de ahora no son simple repetición de lo que antes se ha dicho sobre el comunismo, porque están ligados a nuestro trabajo cotidiano en todos los terrenos. Sin trabajo, sin lucha, el conocimiento libresco del comunismo, adquirido en folletos y obras comunistas, no tiene absolutamente ningún valor, porque no haría más que continuar el antiguo divorcio que existía entre la teoría y la práctica, ese mismo divorcio que era el más repugnante rasgo de la vieja sociedad burguesa. Para saber ligar la teoría con la práctica, con el trabajo diario y múltiple de utilidad común, es preciso estudiar mucho por cuenta propia. En la labor práctica surgen constantemente numerosos problemas que únicamente se pueden resolver cuando se poseen los conocimientos correspondientes. Hay que saber adquirirlos por cuenta propia, para lo cual es imprescindible tener un mínimo de instrucción y de hábitos.”
Nadezhda Krúpskaya. “Acerca de la autocapacitación”. Artículo aparecido en la revista “Yuni kommunist” “Joven comunista”, nº 4, año 1935.

El 26 (13 en el calendario juliano imperante en aquel momento en Rusia) de febrero de 1869 nacería en San Petersburgo, Nadezhda Konstantinova Krúpskaia, más conocida como NADIA KRÚPSKAIA, activa revolucionaria que desde muy joven, fue una afamada figura del Partido Comunista de la Unión Soviética, a cuyo Comité Central llegaría a pertenecer. Escritora, pedagoga, feminista y dirigente bolchevique, sería una de las principales responsables en la creación del sistema educativo soviético y pionera en el desarrollo de las bibliotecas del Estado obrero.

Su compañero, sería el principal líder revolucionario de los bolcheviques Vladimir Ilich Uliánov, LENIN. Lo cierto que Nadezhda sería mucho más que una “compañera” al uso: sería una revolucionaria bolchevique y una política por propio derecho. Destacando de su compañero, diciendo que:

“(…) Lenin estudiaba cuidadosamente a las masas, conocía sus condiciones de trabajo, de vida y los problemas concretos que les inquietaban. Al hablar a las masas , procuraba encontrar un lenguaje común con ellas. En sus conferencias y charlas tenía en cuenta lo que en aquel momento preocupaba más el auditorio, lo que no entendía y lo que le parecía más importante. Por el grado de atención de los oyentes, por sus preguntas y contestaciones, Lenin sabía captar el estado de ánimo del público, hablar de lo que le interesaba, explicar lo que no veía claro y hacerse con él.”
Nadezhda Krúpskaia. De un artículo aparecido en la revista “Propagandist y aguitator RKKA” (“Propagandista y agitador de EROC”). Nº 1, año 1939.

Nacida en el seno de una familia noble venida a menos, y de ideas liberales, su padre sería un oficial del Ejército juzgado y expulsado de la administración pública por su ideas en contra de la aristocracia rusa, y su madre trabajaba como institutriz.

"Eso fue hace mucho tiempo, hace treinta y un años. Tenía entonces 22 años y anhelaba tener una cosmovisión completa. Desde pequeña escuché en mi familia diversas críticas al orden existente y especialmente a las acciones del gobierno zarista. A finales de los setenta y principios de los ochenta nos visitaron algunos miembros de "Narodnaya Volya" (Voluntad del Pueblo). Recuerdo el primero de marzo. Entonces estaba esperando algo extraordinario, no dormí en toda la noche de la emoción. También recuerdo el tres de abril, el día de la preparación del Primero de Marzo. Luego se prolongaron los difíciles años de la reacción. El padre murió, el ambiente del hogar cambió. Nada me consolaba, no escuchaba una palabra mitigadora, en los libros de esa época, no pude encontrar respuesta a las preguntas que me preocupaban, y se estancaban sin respuesta. No sabía qué leer: igual leía un libro sobre la historia de la aeronáutica, luego la "Revolución holandesa" de Motley, luego Reclus. Leía todo lo que tenía a mano, y lo que aprendía no estaba conectado, de ninguna manera entre sí, no estaba interconectado con la vida".  

"Tenía un amigo cercano de una familia muy radical, y a menudo hablábamos sobre temas políticos y sociales, mirábamos la vida con ojos agudos, pero no podíamos salir a la carretera con nuestros propios esfuerzos y no había nadie que nos ayudara. A veces, conocidos de ambos nos reuníamos con la familia de mi amigo, todos nosotros buscábamos las raíces de los problemas, entre ellos estaba "el viejo de Narodnaya Volya", que había experimentado mucho en la vida. Los miraba con curiosidad y reverencia, escuchaba sus discursos, pero en estos discursos solo pude escuchar cansancio. Cantaban "Dubinushka", "Komarika", "De país a país".

Y cuando le pregunté en una noche así, al "viejo Narodnaya Volya" qué hacer, comenzó a desarrollar la teoría de las "pequeñas acciones" para mí. “No necesitas perseguir lo imposible, no necesitas esforzarte para poner todo patas arriba; esto es imposible, no debes perseguir lo inalcanzable, sino hacer lo que tienes a mano: enseñar bien, ayudar a las personas."

Tal sermón de la boca del "viejo Narodnaya Volya", en el contexto de una reacción feroz, cuando todo había sido estrangulado, en la boca de un hombre que pasó muchos años en prisión, por luchar contra la autocracia, actuó de manera edificante. El anhelo que emanaba de sus consejos, ponía a todas estas personas anteriores, como eran, buenos seres pero con el alma arrancada. Yo era una adolescente, pero lo veía perfectamente. No podía aceptar el tolstoyismo en general, con su no resistencia al mal, con su perspectiva religiosa.

No, no podía seguir el camino de acción directa. No salió nada del terror y los propios ex terroristas ya no creían en ella. ¿Qué hacer? Una vez me encontré en un círculo agrupado alrededor de V. V. Vodovozov. Comentaban las relaciones agrarias en Italia y el destino de Irlanda. No me perdía una sola palabra y ahora todavía recuerdo quién dijo cada palabra, pero nunca fui a este círculo: porque la conexión entre la cuestión agraria en Italia, y la pregunta "¿qué hacer?" entonces no existía para mí. Otra vez, estaba en un círculo literario, al que asistía Mijaílovsky. Pero solo tertuliaban acerca del "Macbeth" de Shakespeare, y no volví a este círculo. Cuando terminé la escuela secundaria, me encontré con el volumen 13 de L. Tolstoy, el volumen en el que L. Tolstoy sometió el sistema existente a severas críticas. Su artículo "Sobre el trabajo y el lujo" me causó una impresión particularmente fuerte. Quizás, en los artículos de L. Tolstoy no leía exactamente lo que él quería decir".

"Pensé ¿Y si seguimos el camino indicado por L. Tolstoi, rechazamos cualquier uso del trabajo de otras personas, y enteramente comenzamos por reeducarnos a nosotros mismos? ¿Quizás así es como se puede alcanzar la meta, por el bien de las personas, y no por el terror?".

"Comencé a hacer arreglos para mudarme al pueblo, pero esto se retrasó. No hubo ningún cambio radical en la vida. En ese momento, los tolstoyanos se estaban entrevistando con miembros de otras organizaciones más radicales al sistema, en las instalaciones del "Mediador". Estuve allí dos veces y me fui decepcionando. No podía aceptar el tolstoyismo en general, con su no resistencia al mal, con su perspectiva religiosa.

En el otoño de 1889, se abrieron los cursos superiores para mujeres en Petrogrado. Entré en ellos, esperando encontrar allí lo que necesitaba. Conocí a las alumnas que venían de provincias. Ni siquiera tuvieron esa experiencia negativa que fue tan intensa para mí. La mayoría de ellos simplemente estaban ansiosos por aprender. También comencé a enseñar. Me sumergí en las matemáticas y, al mismo tiempo, asistía a conferencias en la Facultad de Filología. Pero solamente allí, escuché a Platonov en historia y a Vvedensky en psicología. Por supuesto, todo esto lo compaginaba con el trabajo para ganar dinero, que consumía bastante tiempo, y para Navidad ya estaba firmemente resuelta a dejar los cursos.

En ese momento, mi amigo del gimnasio conoció a un círculo de tecnólogos y los jóvenes comenzaron a reunirse en su departamento. Inmediatamente, desde el primer día, me cautivaron nuevos intereses. Todos estaban despiertos, y con la misma intensidad, buscaban respuestas a las mismas preguntas que yo. Después de una reunión general (a la que asistieron 40 personas) decidieron dividirse en círculos. Entré (esto ya fue a principios de 1890) en un círculo de ética. De hecho, hubo poca conversación sobre ética en el círculo, hablaron sobre cuestiones generales de la cosmovisión. En relación con mis estudios en el círculo, tuve que leer un libro de Mirtov (Lavrov) "Cartas históricas". Sin parar, con tremenda emoción, leí este libro. Fue el primer libro que me introducía a los temas que me perseguían, hablaba directamente sobre las cosas que tanto quería saber. Dejé los cursos y me entregué a éstas nuevas impresiones".

A pesar de las penurias económicas, tras la muerte de su padre en 1883 por tuberculosis, que padeció su familia, conseguiría terminar su educación en un prestigioso gimnasio femenino, tras lo cual, ejercería de profesora en la misma institución hasta 1891.
 
En el otoño de 1889, en San Petersburgo, entra en contacto, cuando los jóvenes estudiantes se reunieron, se reanudaron las actividades del círculo. Se organizó la llamada "comunidad de toda Rusia", con unos 300 miembros en San Petersburgo. Cada círculo envió un representante a la organización central. Esta organización central hablaba exclusivamente de las formas de organización estudiantil, bibliotecas estudiantiles, etc. El Instituto Tecnológico fue un semillero de marxismo. Había dos marxistas ya plenamente desarrollados: los estudiantes de último año Brusnev y Tsyvinsky. Dirigieron la lectura de los estudiantes del Instituto de Tecnología hacia la teoría marxista, dirigiendo su atención al movimiento obrero.

El llamado "marxismo legal" floreció en la universidad, no tanto interesado en el movimiento obrero como en las formas de desarrollo económico, que le parecía de alguna manera autosuficiente. Las formas económicas se desarrollan en una determinada dirección, con total independencia de la voluntad y participación de las personas. El capitalismo estaba condenado a la ruina, en una determinada etapa de su  desarrollo, esta ruina era inevitable, pero para ello no era preciso disponer de ninguna revolución, los trabajadores no necesitan interferir en este proceso objetivo de desarrollo.

"Por primera vez escuché la palabra "Internacional" en un círculo, aprendí que hay una serie de ciencias que se ocupan de cuestiones de la vida social, aprendí que había economía política, escuché por primera vez los nombres de Karl Marx y Friedrich Engels, escuché  que se sabía algo de cómo vivían las personas primitivas, y que en general existía algún tipo de sociedad primitiva más colectiva.

En la primavera enterramos a Shelgunov. En la primavera fui a ver a S. N. Yuzhakov, que estaba con la familia de mi amigo, y le pedí que me diera el primer volumen de "El Capital" de Marx y otros libros que me serían útiles. En ese momento, ni siquiera encontraba a Marx en la Biblioteca Pública, y era muy difícil conseguirlo. Además de "El Capital", Yuzhakov también me dio los "Ensayos sobre cultura primitiva" de Ziber, "El desarrollo del capitalismo en Rusia" de V. V. Vorontsov, y el "Estudio del norte" de Efimenko.

A principios de la primavera, mi madre y yo alquilamos una cabaña en el pueblo y me llevé los libros que me dio Yuzhakov. Todo el verano trabajé diligentemente con los propietarios, campesinos locales que no tenían suficientes manos. Lavé a los chicos, trabajé en el jardín, esparcí heno. Los intereses del pueblo me capturaron. A veces me despertaba por la noche y pensaba como en un sueño: "Los caballos no irán a la avena". Y me ponía a leer "El Capital", con la misma diligencia. Los dos primeros capítulos fueron muy difíciles, pero a partir del tercer capítulo las cosas empezaron a mejorar. Definitivamente empecé a beber agua viva. El camino debería buscarse no por el terror de la individuos solitarios, no en la superación personal de Tolstoi. Porque un poderoso movimiento obrero era la salida.

Empezaba a oscurecer, me senté con el libro, en los escalones del porche, leyendo: "El capitalismo señala la hora de su muerte: los expropiadores serán expropiados". El corazón latía con fuerza, lo podía oir. Miré al frente y entendí, que de ninguna manera estaba balbuceando una niñera adolescente, que se había encaramado en el porche allí mismo, una educadora con un niño en brazos. “En nuestra opinión, vemos sopa de repollo, en mi opinión sopa como sustento, en nuestra opinión una canoa, en mi opinión un bote para avanzar, en nuestra opinión un remo, y así entender como pensaba...." Trataba de entender, sin quedarme en mis antiguos silencios. ¿Pensé entonces, cómo sería vivir esa vida, cómo llegar a ver la "expropiación de los expropiadores"?

Entonces tras estas preguntas, todo me interesó. El objetivo estaba claro, el camino diáfano. Y luego, me encontraba allí, cada vez que estallaba una ola del movimiento obrero, en 1896 durante una huelga de los trabajadores textiles de Petersburgo, el 9 de enero de 1905, en 1912 durante los eventos de Lena, en 1917, cada vez pensaba en la hora mortal del capitalismo, que este objetivo se estaba acercando, daba un paso más. También pensé en esta hora de la muerte del capitalismo en el IIº Congreso de los Soviets, cuando la tierra y todos los instrumentos de producción fueron declarados propiedad del pueblo.

¿Cuántos pasos quedan para alcanzar la meta? ¿Veré el último paso? ¡Quién sabe! ¡Pero ello no es lo más importante! Porque, de todos modos, ahora "el sueño se ha hecho posible y cercano". Se volvió tangible. La irrevocabilidad e inevitabilidad de su implementación es obvia para todos. La agonía del capitalismo ya ha comenzado. El marxismo me dio la mayor felicidad que una persona puede desear: saber adónde ir, una serena confianza en el desenlace final del tiempo, con el que estaba conectada a la auténtica vida".
 
 
 

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Mensaje por lolagallego Mar Mar 02, 2021 3:09 pm


A principios de la década de 1890, ingresaría en el Grupo para la “Lucha para la Emancipación de la Clase Obrera” en San Petersburgo, del que Lenin había sido uno de sus fundadores, cuyo objetivo era combatir la opresión y la miseria con la que el capitalismo sometía a los proletarios rusos, y en el mes de febrero 1894 conocería a Lenin.

"El populismo floreció en la Academia de Medicina Militar. Entré en un círculo. Una vez más leí "El Capital", esta vez mucho más completo. Lo leído era revisado y discutido en el círculo. Teníamos un cuestionario escrito a mano, lo que nos ayudó mucho en el trabajo. Al mismo tiempo, fui a la Biblioteca Pública y releí todo lo que estaba allí relacionado con el marxismo. Repasé principalmente artículos de revistas antiguas, y la exposición de Sieber sobre "El Capital". La literatura sobre el marxismo en ese momento era extremadamente pobre. Nada había sido traducido de Marx excepto "El Capital", ni siquiera había el Manifiesto Comunista,  nada había sido traducido de Engels. De unos cuadernos manuscritos leí "El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado" de Engels, les faltaba la mitad y el final.

Para leer el Anti-Dühring, me senté y aprendí el alemán y no me arrepiento del tiempo dedicado. Quería tomar parte activa en el movimiento sindical lo antes posible. Al principio pedí que me introdujeran en un círculo de trabajadores de nuestros tecnólogos, pero sus conexiones con los trabajadores eran muy pocas en ese momento y no podían darme un círculo. Traté de conseguir un círculo de "Narodnaya Volya" (Voluntad del Pueblo), pero luego exigieron que perteneciera al partido "Narodnaya Volya". No podía ya abandonar el marxismo. Entonces decidí hacer conexiones a través de la escuela dominical nocturna de Vargunin, fuera del "Nevskaya Zastava" ("La puerta del Nevá", fuera de Petersburgo).

Esta escuela estaba ubicada en el pueblo de Smolensk, en el mismo centro del distrito de los trabajadores, y junto con la escuela para mujeres y la escuela "Obujov" donde se albergaba a unos 1.000 estudiantes-trabajadores de diversa formación, comenzando por los analfabetos. Me asombró lo fácil que era, basándome en el marxismo, explicar las cosas más difíciles a los trabajadores. Todas las situaciones de la vida los llevaba a la percepción del marxismo. Trabajé en esta escuela durante cinco años, hice muy buenas conexiones, conocí de cerca la vida laboral, el pensamiento de los trabajadores".

Luego, como empezaban a desarrollarse tales concepciones, un inspector llegaba cerraba el grupo repetidamente porque allí se hablaban de otras nociones, cuando el programa se basaba solamente en cuatro reglas de aritmética; pero ese instructor-vigilante, era enviado de regreso a su tierra natal, por un escalón intermedio, usándose la expresión como una etapa administrativa por la "intensidad de trabajo, por constumbre con la dirección de la escuela" etc. Y, sin embargo, era posible trabajar en la escuela. Se podía decir lo que se quisiera, sin usar sólo las terribles palabras: "zarismo", "huelga", "revolución".  

"Así, un chaval viene del pueblo en el otoño. Primero, durante las lecciones de "geografía" e "idioma ruso", se tapa los oídos y "lee el antiguo o nuevo testamento de Rudakov", y ves que para la primavera ya está corriendo al círculo después de la escuela. Insinúa su comprensión con una sonrisa significativa. Un trabajador en una lección de geografía dirá: "Las industrias artesanales no pueden resistir la competencia con la producción a gran escala" o pregunta: "¿Cuál es la diferencia entre un campesino de Arjangelsk y un trabajador de Ivanovo-Voznesensk?". Y ya sabes que este trabajador es un miembro de un círculo marxista, y sabe que con esta frase ha demostrado que es "consciente", y luego se establece una clase especial de conexión entre nosotros, como si dijera como contraseña. Luego viene, cada vez se inclina de manera especial: "Tú, dicen, eres nuestra". Pero incluso aquellos que no fueron a los círculos, que aún no sabían cómo formular las "diferencias entre el campesino de Arjangelsk y el trabajador de Ivanovo-Voznesensk", nos trataban a nosotros, los maestros, de alguna manera con especial cuidado y amor.

“Hoy no repartas libros”, advierte un alumno, aunque los libros distribuidos suelen ser libros de biblioteca, “aquí ha llegado uno nuevo, quién sabe: fue a ver a un monje. Descubriremos quién es él". “Al mismo tiempo, no le digas nada al instructor, él va a la policía secreta”, advierte un obrero anciano, jefe del grupo de estudio, que desaprueba a los jóvenes irrespetuosos y sin embargo considera necesario advertir al maestro. El aprendiz se convierte en soldado y antes de irse trae a su amigo de la fábrica Putilov. " No puede caminar mucho, no puede venir por las tardes, pero los domingos déjelo que venga a "geografía". Estos cinco años en la escuela infundieron sangre viva en mi marxismo, me unieron para siempre a la clase trabajadora".

Extracto de los escritos de N. K. Krúpskaya. 1922.

El 12 de agosto de 1896 sería detenida junto a otros miembros de la “Lucha para la Emancipación de la Clase Obrera”, siendo liberada el 10 de octubre, para volver a ser detenida, por su apoyo a una huelga obrera en Kostromá, el 28 de octubre de 1896, y estuvo detenida hasta el 12 de marzo de 1897.

Sería juzgada el 30 de marzo de 1897 y condenada a estar tres años confinada, aceptando cumplir su condena en el exilio interior junto a Lenin en Siberia, primero en Shushenskoye y más tarde en Ufá, para lo que tuvo que casarse con él por orden de las autoridades zaristas que imponían la necesidad de estar casados para poder convivir juntos. En esta época sería cuando escribiría su primera obra “La mujer trabajadora”, que era un folleto propagandístico donde redactado en un sencillo lenguaje se dirigía a las mujeres trabajadoras, donde afirmaba el carácter liberalizador del trabajo femenino y que el socialismo era la única manera de acabar con la discriminación de la mujer.

El 10 de julio de 1898 Nadia y Lenin se casarían. El 30 de enero de 1900 Lenin y Nadia abandonarían Shushenskoye, pero Nadia se trasladaría a Ufá donde debería de acabar de cumplir su condena. Estando allí, Nadia cae en cama aquejada de una enfermedad de la glándula tiroides.

Una vez finalizada su condena, viajaría al extranjero el 11 de marzo de 1901, para encontrarse con su esposo Lenin: Viviendo juntos desde 1901 a 1905 en Alemania, Gran Bretaña y Suiza actuando activamente en el movimiento revolucionario de los exiliados rusos y publicando en “Iskra and Vperyod”, periódico del que sería una de sus puntales, y de la que sería la encargada de la relación con los comités del interior de Rusia, que le enviarían a ella las principales noticias de las que se alimentaba el citado periódico.

En 1905, a su regreso a Rusia, ejercería como Secretaria del Comité Central del Partido Bolchevique; y en el mes de agosto de 1906, sería la encargada de la distribución del nuevo periódico de los bolcheviques “Proletarii”. De 1907 a 1917 de nuevo, junto a Lenin, vivirían en el exilio, pasando Nadia a interesarse en la educación popular en Rusia y en estudiar los métodos pedagógicos de otros países occidentales europeos. En 1914 participaría en la dirección del periódico “Rabotnistsa” (“La obrera); y al año siguiente, 1915, formaría parte de la delegación rusa que asistiría a la Tercera Conferencia de Mujeres Socialistas, que estaba dirigida y organizada por la alemana Clara Zetkin, que luchaba contra la guerra imperialista.

Admiradora de la modernización de la escuela, criticaría los formalismos, la rutina y las enseñanzas demasiado teóricas. Abogaba por las escuelas mixtas y el control local de las escuelas. Durante la Primera Guerra Mundial, asesora, profundamente, a Lenin en el libro “Educación y democracia”, donde se expondrían los puntos esenciales y principales de la concepción de lo que debía ser la educación socialista. Libro, que después de la Revolución de Octubre de 1917, y con el acuerdo de Anatoli Lunacharsky, a la sazón Comisario Popular para la Instrucción Pública, sería:

"La base desde la que partimos en la programación de todo nuestro trabajo, por la creación de las nuevas premisas sobre la escuela y su aplicación, en el campo el trabajo pedagógico, en miles y miles de escuelas en todo el país".

En 1917 con la Revolución Rusa y la llegada al poder de los bolcheviques sería elegida para un puesto clave en el Comisariado del Pueblo para la Cultura, organismo que tendría como principal misión hacer llegar la educación y la cultura a los obreros y los campesinos, participando activamente en las leyes educativas, luchando contra el analfabetismo, en la construcción de bibliotecas, la emancipación de la mujer, en la organización del sistema escolar ruso y estableciendo labores culturales para lograr una sociedad nueva.

“Me embargó una enorme felicidad comprobar la creciente fuerza y el poder de la clase obrera, cómo el Partido crecía, ser testigo de la mayor revolución en el mundo, haber visto el germen del nuevo sistema socialista y cómo la vida comienza a ajustarse a sus cimientos.”

Nadezhda Krúpskaya en una reunión de obreras estajanovistas.

Durante la Revolución de Octubre, Nadia Krúpskaia produciría más de cuarenta publicaciones; destacando de entre ellas “Educación pública y democracia”, que había terminado en 1915 y que sería publicada a finales de 1917, que contribuiría decisivamente en el desarrollo de la educación marxista de los trabajadores:

“Mientras la organización de la enseñanza queda en manos de la burguesía, el trabajo escolar será un arma dirigida contra los intereses de la clase obrera. Sólo la clase obrera puede convertir el trabajo en la escuela, en un instrumento para la transformación de la sociedad contemporánea.”

El tema de la enseñanza sería para ella un tema central en la construcción del socialismo, siendo una de las acciones por conseguir, más importantes, la alfabetización del pueblo ruso:

“Millones de personas desaparecen a nuestro alrededor, por una mentira, y me satisfago porque una docena de personas aprenden a leer y escribir. ¡No. No voy a descansar hasta que sean millones!”.

La educación primaria sería declarada obligatoria en la URSS en el año 1925, reduciéndose enormemente el analfabetismo. Así en el período comprendido entre los años 1920 y 1940, alrededor de 70 millones de rusos aprenderían a leer y a escribir.

Dedicaría mucho tiempo al mundo de la Biblioteconomía: Redactaría leyes sobre las bibliotecas soviéticas incluido el Decreto sobre la Centralización e las mismas; estudiando y examinando las necesidades de los trabajadores, y qué tipo de libros deberían ser almacenados y catalogados por materia, satisfaciendo las necesidades de todos ellos.

Así, Nadia afirmaría :
“Tenemos un número ridículo de bibliotecas, y sus reservas de libros son aún más inadecuadas. Su calidad es terriblemente baja, la mayoría de la población no sabe cómo usarlos y ni siquiera sabe lo que es una biblioteca”.

Nadia remarcaría, con gran insistencia, la importancia de las bibliotecas y pensaría que un buen funcionamiento y organización de los libros sería un indicador esencial del nivel de la cultura del pueblo. Las bibliotecas además de ser un instrumento de proveer de información, debían ayudar a la construcción de la sociedad soviética, transformando cada biblioteca en un centro ideológico que ayudaría a construir el socialismo:

“El objetivo de nuestras escuelas es educar a miembros útiles de nuestra sociedad -alegres, trabajadores, imbuidos de instintos sociales, con habilidades para una organización sana, conscientes de su lugar en la naturaleza y la sociedad, capaces de entender los acontecimientos actuales- como luchadores incondicionales por los ideales de la clase obrera y expertos constructores de la sociedad comunista.”

En 1921, cuando Lenin enfermaría muy gravemente y quedaría parcialmente paralizado, Nadia haría, hasta lo indecible, para que el líder revolucionario consiguiera ser el de antes, enseñándole a leer, hablar y escribir; cosa que parecería imposible, pero que gracias a su tesón, esfuerzos y dedicación, lograría que Lenin fuera casi capaz de volver a su vida activa.

Sin embargo poco después su esposo sufriría otro ataque del que ya no podría recuperarse.

Lenin fallecería el 21 de enero de 1824. Él y Nadia habían estado unidos durante 25 años.

Nadia Krúpskaia retomaría su actividad en el Ministerio de Educación, manteniéndose como vicecomisaria de Educación entre 1919 y 1939. Fuertemente agotada por la tensión producida por la muerte de su marido y sus enfermedades, su salud comenzaría resentirse de manera profunda y tendría que pasar largas temporadas de reposo. Se convertiría en miembro del Comité Central del Partido Comunista de la Unión Soviética en 1924, en miembro de su Comisión de Control en 1927, y en Ciudadana Honoraria en 1931.

Un grupo de veteranos bolcheviques le organizarían una fiesta el 24 de febrero de 1939, en Arjangelskoye, donde había acudido para descansar, para celebrar su cumpleaños que era el día 26 de febrero, pero esa misma noche se sentiría indispuesta siendo trasladada inmediatamente al hospital del Kremlin, donde perdería el conocimiento.

Despertaría en la noche del día siguiente, diciendo que estaba dispuesta a asistir al próximo congreso del partido, pero su precaria salud se vería seriamente afectada por un embolismo abdominal, complicado por su arteroesclerosis, que acabaría con su vida. Falleciendo en Moscú, un día después de haber cumplido 70 años, a las 06:15 horas del 27 de febrero de 1939.

Su cadáver sería expuesto en la Sala de Columnas del Palacio de los Sindicatos. A sus honras fúnebres asistirían cerca de 500.000 personas y sus cenizas serían colocadas en el muro del Kremlin junto al mausoleo de Lenin, en la Plaza Roja de Moscú.
 
 
 
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Mensaje por lolagallego Mar Mar 02, 2021 3:12 pm


Hay en el Foro como una veintena de interesantes textos de Nadezhda Krúpskaya, también nombrada como Krúpskaia o Nadia.
 
 
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