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Social-fascismo y social-imperialismo — la principal característica de la camarilla Jruchovista de la Unión Soviética en este momento - Fiqret Shehu - noviembre de 1969

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Mensaje por lolagallego Mar Mar 09, 2021 7:07 pm


Social-fascismo y social-imperialismo — la principal característica de la camarilla Jruchovista de la Unión Soviética en este momento

Fiqret Shehu
- noviembre de 1969

Fragmento de “About some actual problems of the struggle against modern revisionism” - traducido por Tiempos Rojos


¿Cómo podemos explicar la transición de las camarillas revisionistas soviéticas a posiciones social-imperialistas y social-fascistas, lo que significa para tal posición que el verdadero contenido de sus puntos de vista y actividades muestran que en su política interna los revisionistas soviéticos son socialistas de palabra y fascistas de hecho, y en su política exterior, son socialistas de palabra e imperialistas de hecho?

Hay que buscar la base objetiva de este fenómeno en el cambio de carácter del orden socio-económico de la Unión Soviética, de un orden socialista a un orden capitalista de tipo especial.

Este proceso retrógrado comenzó con los revisionistas Jruchovistas usurpando la dirección del Partido y el poder estatal, con la transformación de la dictadura del proletariado en una dictadura de la burguesía. El marxismo-leninismo enseña que para definir el carácter de un estado debemos ver qué intereses expresa y defiende — los intereses del proletariado o los intereses de la burguesía. El actual estado soviético, tanto en su política interna como en su política exterior, ya no expresa o defiende los intereses de la clase obrera y las masas trabajadoras a una escala nacional e internacional, sino los intereses de la nueva burguesía soviética que se encuentra en el poder. Es, de esta manera, una dictadura de la nueva burguesía soviética.

Y el cambio del carácter del poder estatal político produjo, y no podía dejar de producir, cambios en todo el orden social y económico de la Unión Soviética, de su base y superestructura, porque entre la política y la economía, la superestructura y la base, existe una relación dialéctica. La política no es simplemente y solamente un producto de la economía, sino que desempeña un papel activo, y generalmente, en cada país, define el destino mismo, el camino del desarrollo, de la economía y de todo el orden social. De hecho, con la desviación de la política proletaria, la camarilla revisionista Jruchovista comenzó a violar en gran medida los principios socialistas en la economía y las relaciones socialistas de producción, sustituyéndolas por relaciones de opresión y explotación. Después de los cambios de la superestructura, radicales cambios comenzaron a realizarse, en la base económica en la Unión Soviética, y el capitalismo comenzó a restaurarse.

Es sabido que la base material del orden socialista consiste en la propiedad social de los medios de producción, pero hoy en la Unión Soviética la propiedad social — a pesar de los esfuerzos de los revisionistas soviéticos para preservar su aspecto socialista externo—, en su esencia, en su verdadero contenido, ha perdido su carácter socialista, se ha convertido en la propiedad capitalista de Estado de un tipo especial.

Naturalmente, sería ingenuo si intentáramos hallar la degeneración de la propiedad social socialista soviética en propiedad capitalista en la forma de la propiedad privada clásica en un momento en el que en las condiciones actuales de la producción a gran escala, incluso en los otros países imperialistas, el capitalismo monopolista de Estado se está desarrollando a través de la extensión de la propiedad estatal. Puesto que la propiedad capitalista en la Unión Soviética ha nacido y fue creada como consecuencia de la degeneración de la propiedad estatal socialista, no puede presentarse excepto en la forma de propiedad estatal. Pero independientemente de esto, como la oligarquía financiera es la verdadera propietaria de las empresas capitalistas estatales y como con la asistencia del capitalismo de Estado explota a la clase obrera, entonces, también, la nueva burguesía soviética es la verdadera propietaria de las compañías estatales soviéticas y con la ayuda del Estado, explota a la clase obrera y a todo el pueblo soviético. Por medio de esta explotación refuerza su propia posición económica y, sobre esta base, trata de consolidar aún más su dominación política.

Además de esto, cuando hablamos sobre la restauración del capitalismo en la Unión Soviética debemos tener presente que nos tenemos que ver con un capitalismo que se establece como consecuencia de la degeneración del orden socialista. Por lo tanto, no podía dejar de presentar varias características que lo distinguen del capitalismo clásico. Por esta razón y ya que es un nuevo fenómeno, un fenómeno que se manifiesta por primera vez en la sociedad, es necesario que en adelante se realicen profundos y bien argumentados estudios en esta dirección.

Pero si la desviación de la política proletaria se convirtió en el punto de partida para el restablecimiento del capitalismo en la Unión Soviética, para el cambio del carácter del orden económico-social, la restauración del capitalismo en la Unión Soviética, por su parte, no podía dejar de tener consecuencias en el ámbito de la política interna y externa, porque la política es la expresión concentrada de la economía. Es precisamente en el cambio del carácter del orden económico-social en la Unión Soviética, en la restauración del capitalismo en la Unión Soviética, que el social-fascismo y el social-imperialismo soviético tienen su base.

La transición de la camarilla soviética Jruchovista a la salvaje dictadura fascista y al imperialismo abierto tiene sus relaciones con las dificultades en las que se encontraron los revisionistas soviéticos en cierta etapa de la restauración del capitalismo en la Unión Soviética. El aumento de estas dificultades, que tienen su fundamento en la misma naturaleza del actual orden económico-social en la Unión Soviética, ha sido y es influenciado por un número de otros factores, internos y externos.

En primer lugar: La lucha del PTA y del PCCh y de todos los partidos y fuerzas marxista-leninistas contra los revisionistas Jruchovistas expuso su rostro traicionero y le arrancó los disfraces, volviendo así cada vez más difícil para ellos gobernar en su propio país y en otros.

En segundo lugar: La más y más profunda inmersión en el pantano revisionista, la aplicación de la línea revisionista en todos los campos, en la política, en la economía, en la ideología, creó nuevas dificultades para la camarilla dirigente en la Unión Soviética, profundizó sus contradicciones con el pueblo soviético y los otros pueblos del mundo.

En tercer lugar: El proceso de «liberalización» que los propios revisionistas Jruchovistas emprendieron, para minar la dictadura del proletariado, liberalización que comenzó con el XX Congreso del PCUS, comenzó a salirse de control. Los acontecimientos de Checoslovaquia antes de la agresión soviética fueron una seria advertencia a los actuales gobernantes de Moscú.

En cuarto lugar: Recientemente ha habido un agravamiento excesivo de las contradicciones entre la dirección soviética y las direcciones revisionistas de los otros partidos y países, quienes comenzaron a levantar sus cabezas contra la política hegemonista y chovinista de gran potencia de la camarilla Jruchovista de la Unión Soviética. En estas condiciones, los revisionistas de Moscú ya no podían gobernar como antes por medios pacíficos. Esta profunda situación de crisis los obligó a actuar abiertamente como social-fascistas y social-imperialistas, es decir, a emplear una salvaje y agresiva política militar interna y externa. Desde este punto de vista, esta política no es de ninguna manera un signo de fortaleza, sino de debilidad. Se acercaron abiertamente a esta política no para mejor, sino para peor.

El social-fascismo y el social-imperialismo soviéticos se unen recíprocamente, la existencia de uno testimonia la existencia del otro. El social-fascismo en la política interna, que se expresa en forma de reacción frenética contra cualquier libertad de pensamiento o acción revolucionaria, contra las fuerzas progresistas y revolucionarias, tiene como una continuación directa en la política exterior, el social-imperialismo, el uso de métodos abiertamente fascistas en sus relaciones con otros países. El social-imperialismo en la política exterior, que significa opresión forzosa, explotación, esclavitud y agresión contra los otros pueblos, implica y exige, por su parte, el seguimiento de una salvaje política fascista dentro del país, para mantener la retaguardia bajo un estricto control.

Pero, cuando hablamos hoy de dictadura fascista, de fascismo frenético y reacción en la Unión Soviética, que durante décadas enteras fue un país socialista, no hay que buscarla en aquellas formas clásicas en las que se manifestó en Italia y Alemania, ni en esa forma que encontramos hoy en España. Este proceder estaría desconociendo las condiciones históricas concretas, sería adoptar una posición metafísica y anti-dialéctica. Por otra parte, incluso en el pasado, el fascismo tuvo sus matices y características especiales, se manifestó y existió en diferentes formas en diferentes países. Por lo tanto el problema de las características y formas concretas del social-fascismo en la Unión Soviética, como un fascismo de nuevo tipo debe ser estudiado más profundamente en el futuro.

En cuanto al social-imperialismo en la Unión Soviética, esto es claramente evidente en todas las posiciones y actividades de la dirección Jruchovista en el ámbito internacional.

La característica fundamental de la actual política de la Unión Soviética en las relaciones con otros países es la de cualquier imperialismo: conservar y consolidar su propia esfera de influencia, ampliar su dominación sobre otros pueblos y países, esclavizarlos y explotarlos.

Al principio la camarilla revisionista soviética dirigente trató de alcanzar este objetivo con «medios pacíficos», a través de la penetración económica y el sometimiento, la influencia política e ideológica y la presión, las alianzas militares abiertas y secretas, etc. Pero con la ocupación de Checoslovaquia, la Unión Soviética salió abiertamente a la arena internacional como una potencia social-imperialista.

El social-imperialismo de la Unión Soviética y la política agresiva desde posiciones de fuerza de los líderes revisionistas soviéticos también son evidentes en todas las posiciones, amenazas y armas blandidas hacia los diferentes países y pueblos, en los desfiles de cruceros a través de los mares y océanos, sobre todo el Mar Mediterráneo, el Océano Indico y el Pacifico Occidental, en la extensión de las bases militares soviéticas a muchos países del mundo. Un testimonio de esto son los ataques y provocaciones contra la República Popular China, que, en conjunto con sus aliados los imperialistas norteamericanos, la Unión Soviética trata de rodear con el «anillo del fuego». Las provocaciones en el río Ussuri, la agresión contra la isla china Chenpao, las provocaciones en la provincia de Sinkiang, etc., son flagrantes y feas expresiones del socialimperialismo soviético.

Para justificar su actividad agresiva y predatoria los revisionistas soviéticos han «inventado» y predicado las «teorías» de «la soberanía limitada» y la necesidad de «la seguridad de la gran familia socialista», que son típicos lemas imperialistas y fascistas. La «teoría» de «la soberanía limitada», no es de ningún modo una «invención» original de los revisionistas soviéticos, sino que es el concepto fascista que fue la base de las relaciones de los fascistas italianos con nuestro país y con otros países, concepto que fue ampliamente difundido después de la Segunda Guerra Mundial por los imperialistas norteamericanos. El lema de la «seguridad de los intereses de la comunidad socialista» en boca de los social-imperialistas soviéticos suena muy parecido al tristemente célebre lema nazi de Hitler sobre los esfuerzos para el establecimiento del «nuevo orden en Europa», lema que sirvió de pretexto para la agresión hitleriana contra diversos países de Europa, suena como el lema muy bien conocido de los imperialistas norteamericanos sobre «la defensa del mundo libre», que emplean para disfrazar sus agresiones contra otros países, la explotación y opresión de éstos.

Los revisionistas soviéticos han estado hablando mucho recientemente sobre la llamada «dictadura internacional del proletariado», pero detrás de esto esconden sus objetivos contrarrevolucionarios. En unas condiciones en las que el capitalismo se ha restaurado en la Unión Soviética, el lema de la «dictadura internacional del proletariado» tiene como objetivo el uso de la fuerza para mantener a los países satélites de la llamada «comunidad socialista» bajo su propia dominación, complementar su dominación por los «medios pacíficos» — mediante el COMECON y otros acuerdos — con la dominación por medios violentos, usando como el arma principal la organización militar del Tratado de Varsovia, que se ha convertido actualmente en una organización de agresión y guerra, similar a la OTAN.

El giro de la Unión Soviética en un estado social-imperialista también es evidente en la exportación de capital en forma de ‘ayuda’ económica y militar a las llamadas regiones y zonas ‘subdesarrolladas’ de los países, que están fuera de su esfera de influencia directa: en el Medio y Próximo Oriente, en Asia y África, así como en América Latina. El verdadero objetivo de la ‘ayuda’ que la Unión Soviética presta hoy no es el mantenimiento de la independencia económica y política de estos países, ni su progreso social, sino su sometimiento político y la dependencia económica a la Unión Soviética, el establecimiento de su dominio colonial sobre los pueblos de todos los continentes. De esta manera la Unión Soviética se ha convertido hoy en una potencia neo-colonialista. «Los revisionistas soviéticos — ha dicho el camarada Enver Hoxha — tratan de mantener otros pueblos y países bajo su bota… Para ello los revisionistas soviéticos están siguiendo el mismo camino, que los viejos imperialistas siguieron en tiempos que les fueron más favorables. Están utilizando la mentira, el chantaje, las amenazas, la demagogia, y los créditos e inversiones con un carácter de explotación capitalista…» [1].

Todo lo que hemos dicho atestigua el verdadero carácter del orden socioeconómico de la Unión Soviética y la naturaleza del presente estado soviético, atestigua el social-fascismo y el social-imperialismo soviéticos.
   
 
 
Notas

[1] Enver Hoxha. «Apply in a persisted and creative manner the tasks for the revolutionization of the Party and of the life of the Country», p. 74



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Mensaje por lolagallego Mar Mar 09, 2021 7:26 pm


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Las condiciones históricas del nacimiento del revisionismo moderno - texto del albanés Fiqret Shehu - año 1969




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